A Hilario Tovar le interesan los procesos relacionados con la producción artística que en ocasiones no son evidentes a simple vista en el resultado final: las diferentes etapas de la investigación, la experimentación con técnicas y materiales, las bitácoras y los registros. También, la condición masiva del ser humano y cómo se desarrolla paralelamente su individualidad en este contexto, teniendo en cuenta la jerarquización de prioridades en una situación desbordada, tanto por la cantidad de seres humanos, la información disponible y las formas de consumo, que respondan a necesidades naturales o sociales.
El concepto de cambio es un elemento unificador de su trabajo y en relación con éste aparecen diversos elementos orgánicos. En ocasiones, contrapuestos a objetos sintéticos o de manufactura industrial, se disponen elementos que de una manera aleatoria construyen las piezas minimizando la inferencia del autor en su producción.
“Considero —nos dice— que el crecimiento de la población mundial, la globalización y el desarrollo de la tecnología han permitido un mayor y más rápido acceso a la información, lo cual ha provocado que las acciones de cada individuo pierdan relevancia, pues son unas entre millones.
”Veo cómo gran parte de la población vive en función de producir dinero para sobrevivir, dejando de lado cualquier posibilidad para realizar acciones que no representen una ganancia económica. Esta condición de vida provoca nuevas formas de comunicación y, como artista, me planteo cuál es el lugar del arte en esta situación, y al mismo tiempo me cuestiono si en realidad los modelos artísticos existentes son relevantes para esta configuración de cultura. ¿Qué papel debería jugar el arte para poder incidir en estas condiciones? Entendiéndolo como una fracción de nuestra realidad, siendo su incidencia tan limitada como las demás actividades humanas.
”Esta crítica aparece en mi obra a partir de instalaciones e intervenciones en las cuales contrasto elementos inorgánicos (como lo pueden ser empaques y químicos), con elementos orgánicos (como algas y fluidos corporales como la orina y el aliento). Por ejemplo, con excedente, 2011 aparece una bolsa plástica que contiene aliento humano. Por medio de esta pieza planteo una reflexión sobre cómo la esencia humana aparece aprisionada en un plástico, aislada de todo lo que le rodea.”









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