Consultario
  • Ensayo
  • Museo
  • Narrativa
  • Opinión
  • Palimsesto
  • Poesía
  • Teatro
  • Directorio
  • Tendencias
  • e-consulta
captura-de-pantalla-20170908-a-las-0.40.16-1200x800
KAOS 0

Los temblores y Sigmund Freud

· septiembre 29, 2017

Antonio Bello Quiroz

 

Ay de estos días terribles, ay de lo indescriptible… Silvio Rodríguez

 

Este mes, en que hemos vivido dos sismos de gran magnitud, resulta casi obligado escribir sobre estos fenómenos telúricos que sacuden no sólo la tierra sino a toda la sociedad. Las reacciones hasta hoy conocidas ante esos eventos se nos muestran plenas de contrastes: por un lado, se puede ver lo que realmente mueve a la clase política y gobernante, su mezquindad y oportunismo, lo mismo que nos hace literalmente ver el cinismo y perversión de las televisoras que lucran con el dolor humano. Sin embargo, por otro lado, ante el sismo del 19 de septiembre reciente se volvió a mostrar la solidaridad social (como ya se había mostrado el 19 de septiembre del 85), el desborde de entusiasmo por ayudar al caído en desgracia. Ante estas expresiones lo más sorprendente quizá sea el despertar de un grupo social al que se le tenía por apático, desinteresado, ensimismado e indiferente. Me refiero a los jóvenes llamados millennials, que salieron a la calle y literalmente se echaron encima el trabajo de rescate y ayuda a los damnificados. Vale destacar que en Puebla un grupo en particular, Becerritos, organizado por la poeta Raquel Olvera se abocó a realizar lunches para los que trabajan apoyando en el rescate y auxilio a las víctimas; apoyar a quien apoya es su idea.

La mucha información sobre los recientes sismos nos lleva por diferentes escenarios y reacciones cuasi surrealistas: las declaraciones del inefable Peña Nieto, quien sintió un temblor en Los Pinos que nadie más sintió; el mega difundido rescate fantasma, ahora de la niña “Frida Sofía”, como antes lo fue de “Monchito” y su abuelito. Se trató de un vil montaje realizado por el siniestro contubernio entre Televisa y el gobierno. Es ésta una muestra más del sometimiento que el gobierno federal tiene ante la televisora, al grado de hacer que la Marina asumiera la responsabilidad de la información falsa. Se trató también de una muestra más de la recurrencia al montaje televisivo como medio para subir el rating, tanto de la televisora como del gobierno. La fórmula con la que insisten hasta el hartazgo es: la imagen que conmueve vende, aunque la noticia sea falsa.

Por otro lado, ante la emergencia de los temblores también se ha dejado ver la solidaridad inmediata de la llamada población civil, gente del barrio, de los pueblos, y especialmente de los pobladores cercanos a los afectados. De inmediato se formaron brigadas de apoyo médico, psicológico, con grupos de rescatistas (nacionales e internacionales), arquitectos e ingenieros que evalúan edificios, brigadistas que reparten alimentos entre los damnificados y entre los socorristas; se ha trabajado con tanto corazón que las diferencias de clase, de género y generación se pusieron en suspenso; las mujeres, muchas mujeres en labores de rescate… En fin, una potente y conmovedora fuerza de apoyo se ha manifestado, incluso ante los obstáculos y rapiña gubernamentales. También hay quienes se acercan a los albergues para apoyar a los niños con jornadas de cuentacuentos, clowns y otras actividades lúdicas y recreativas que hagan más soportable la desesperación y el dolor de haberlo perdido todo.

Quien esto escribe vivió el terremoto de 1985, también en un 19 de septiembre, por cierto. Fui testigo del desbordamiento de solidaridad social ante la ineptitud, cobardía y pasmo del gobierno encabezado entonces por el gris Miguel de la Madrid. Muchas cosas me recordaron los sismos recientes, una en particular que espero no se repita ahora: la ausencia de los responsables de la desgracia. Desde luego que no se le puede atribuir culpa de los terremotos ni a Dios mismo, sin embargo, sí hay responsables de haber permitido la construcción y comercialización de edificaciones deficientes, con materiales no adecuados para la zona sísmica en que vivimos. No hay desastres naturales (si me apuran, diré que nada de lo humano es natural) sino desastres gestados socialmente. Sí, y esto es radical, tendrían que existir responsables de la corrupción que posibilita conseguir permisos para poder construir en lugares no aptos o con condiciones técnicas inadecuadas. Esperemos que esas historias de evasión de responsabilidad no se repitan.

Ante los hechos, y en mi condición de psicoanalista, una interrogación se me impone: ¿Qué es lo que motiva afectivamente la emergencia espontánea de las acciones de solidaridad y ayuda a los caídos en desgracia? ¿Qué nos mueve a ayudar, incluso en límite de las fuerzas, ante una desgracia como la ocurrida con los sismos? Hay que señalar que los terremotos tienen esa característica con que Freud señala la presencia de lo siniestro, eso que debiendo estar oculto se hace presente. Lo que debiera estar oculto es nuestra condición mortal; el sismo la deja al descubierto, nos confronta con lo más propio pero más desconocido de nosotros mismos. Podríamos decir, a botepronto, que la reacción de solidaridad es una forma de confrontar a lo siniestro; la vía es la sublimación.

Hoy, 23 de septiembre, en que escribo esta colaboración, se conmemora el aniversario luctuoso de Sigmund Freud, fallecido en 1939, y nadie mejor que el inventor del psicoanálisis para orientarnos con respecto a estas fuerzas anímicas que se ponen en acción durante eventos como los terremotos. Freud, que se caracteriza por no andarse por las ramas, nos dice que la vida nos resulta gravosa, nos trae hartos dolores, desengaños y tareas indisolubles. Para soportar la vida no podemos sino recurrir a paliativos, calmantes subjetivos. Existen de tres clases: poderosas distracciones que nos hagan valuar en poco nuestra miseria, satisfacciones sustitutivas que la reduzcan y sustancias embriagadoras que nos vuelvan insensibles a ellas.

También nos dice Freud, este hombre clave para leer nuestro tiempo, este hombre que ha realizado el más profundo análisis de la cultura plasmado en su El malestar en la cultura, que son tres las fuentes desde donde procede nuestro penar como seres humanos: a) la hiperpotencia de las fuerzas de la naturaleza (sismos, huracanes, maremotos, etc); b) la fragilidad de nuestro cuerpo, que siempre nos resulta desconocido y siempre expuesto a la enfermedad y la muerte; y c) la insuficiencia de las normas que regulan los vínculos recíprocos entre los hombres en la familia, el Estado y la sociedad.

Ésta es una propuesta de respuesta que comparto: si el temblor, como pocas experiencias, es un recordatorio masivo de lo gravoso que es la vida y, más aún, un recordatorio súbito de nuestra condición mortal, se requiere entonces una acción sorprendente, en el orden de lo extraordinario, que nos reconcilie con la vida.

Los temblores son eventos que pueden ubicarse entre la primera y la segunda fuente de sufrimiento, en tanto que se trata de indomeñables fuerzas tectónicas donde, además, se ve amenazada la integridad corporal. Frente a este recordatorio es necesario recurrir a una de esas tres reacciones mencionadas que operan como calmantes o paliativos del dolor de existir que se nos ha revelado. Ante el terremoto la vida se ve amenazada, la presencia inminente de la destrucción nos deja en un estado de vulnerabilidad tal que es necesario recurrir a acciones que nos ligan de nueva cuenta con la realidad. En este sentido, nos dice Freud en El malestar en la cultura: “Ninguna otra técnica de conducción de la vida liga al individuo tan firmemente a la realidad como la insistencia en el trabajo, que al menos lo inserta en forma segura en un fragmento de la realidad, a saber, la comunidad humana.” La respuesta que hoy vemos ante los sismos no es otra cosa que reiterar lo que Freud ya ha señalado (es una pena que teman tanto leerlo): sólo el amor (Eros) le puede hacer frente a la poderosísima pulsión de muerte.

[email protected]

Share Tweet

admin

You Might Also Like

  • nave-de-los-locos-420x243 KAOS

    Las locuras y sus naves

  • KAOS

    Dalí, Freud, Lacan

  • el_poder_del_silencio-1030x687 KAOS

    El silencio y la potencia de la palabra

No Comments

Leave a reply Cancel reply

Recientes

  • Gorilas en Trova 0

    Tirsso Castañeda: sinapsis y revelaciones

    Abril 20, 2022 / Por Maritza Flores Hernández Rodeado de su obra, el artista plástico Tirsso Castañeda conversa sobre cómo el arte es revelación del yo interior, de ...

    On abril 21, 2022 / By admin
  • teatroprincipal_puebla
    Tinta Insomne 0

    Las calles de Puebla

    Fabiola Morales Gasca (Portada: Teatro Principal de Puebla. Tomada de https://www.mexicoescultura.com/recinto/50387/teatro-principal-de-puebla.html#prettyPhoto) Siempre he amado las calles del Centro Histórico de Puebla. El Teatro Principal fue, durante mucho tiempo, ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • picasso_blue1
    DCTS 0

    Las madres y el otoño

    Márcia Batista Ramos (Portada: Pablo Picasso, Madre e hijo, 1901. Periodo azul)   Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos, precediendo ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • Fronteras infranqueables
    Ensayo 0

    Fronteras infranqueables

    Jorge Escamilla Udave   La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los más ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • secesionenmexico
    Las malditas ciencias sociales 0

    ¿Cuántos regionalismos caben en el nacionalismo?

    Cúmulo Obseso / Aarón B. López Feldman   ¿Quién recuerda cuando la nación hace memoria? Jesús Martín-Barbero   Cuando hablamos de nacionalismo y de regionalismo hablamos de la ...

    On noviembre 20, 2020 / By admin
  • Directorio

© 2013 Solo Pine Designs, Inc. All rights reserved.