Mariela Arrazola Bonilla
Dentro del mercado del arte Pablo Picasso ha sido, junto con Andy Warhol, uno de los artistas más vendidos del siglo. De 1988 al año 2010 las ventas totales del artista, fallecido en 1973, ascienden a 860 millones de dólares (Blouin Art Info). Luego, tan sólo durante el año 2012 el artista vendió 286 millones de dólares sumados a partir de las ventas de 3000 lotes, de los cuales sólo el 2% representan ventas de pinturas y un 62% constituyen más bien obras gráficas (Artprice). Es decir, en tan sólo 24 años el negocio de Picasso ha alcanzado el billón de dólares. Para entender mejor la magnitud de estas cifras, Apple está apenas por alcanzar este nuevo récord de capitalización (El Financiero).
Recientemente, en las subastas del mes de mayo la casa Christie’s puso a la venta una de sus obras, Les Femmes d’Alger (Version O), pieza que alcanzó los 179 millones de dólares, convirtiéndose así en el cuadro más caro de la historia.
Les Femmes d’Alger (Version O), 1955.
El éxito de Picasso no es repentino, en las casas de subastas se remonta a finales de la década de los ochenta, cuando los magnates japoneses entraron al mercado del arte internacional y comenzaron a coleccionar obras de Picasso, que si bien no eran las más relevantes de su carrera, alcanzaron precios descomunales, en parte por desconocimiento y por el deseo de poseer algo de este maestro, quien para muchos, no se puede negar es el artista más importante del siglo XX.
Sin embargo, el negocio de Picasso se echó a andar poco después de la Segunda Guerra Mundial y la figura detrás de todo el asunto fue Daniel Henry Kahnweiler, historiador, galerista, coleccionista e intelectual alemán responsable del éxito del cubismo
Retrato de Daniel-Henry Kahnweiler, 1910.
El historiador Peter Watson cuenta que, aunque Picassso y Kahnweiler se conocieron desde 1908, al galerista le tomó casi medio siglo ganarse la confianza de Picasso, quien al igual que Duchamp veía a los marchantes como estafadores y explotadores. Al final de la Segunda Guerra Mundial las obras de Picasso ya eran muy demandadas, y el artista poseía una fortuna considerable.
Sin embargo, en 1947 Picasso accedió por fin y firmó a Kahnweiler un contrato de exclusividad que lo obligaba a venderle todas sus obras únicamente a este último. Kahnweiler controlaría totalmente la venta de las obras. Además, se convirtió en su manager y publirrelacionista, que si bien son términos hoy cotidianos, en esa época eran inusuales. La estrategia de venta de los picassos que estableció Kahnweiler, innovadora en el mundo del arte de esa época, fue concentrar el mayor número de cuadros del artista, luego convocar a otros marchantes de arte, invitarlos a una exposición colocando el precio que pedía y así el resto compraba las obras de Picasso.
En 1957 Kahnweiler se autonombraba “presidente ejecutivo del negocio Picasso” y el negocio prosperó, entre otras cosas, porque Picasso fue un artista muy productivo; en esos años hacía alrededor de siete cuadros al día.
Además de controlar la venta, Kahnweiler fiscalizaba también las apariciones públicas del artista, dosificando su presencia en eventos selectos: una manera de hacer accesible al artista. Dichas estrategias de venta fueron posteriormente emuladas y adoptadas por otros marchantes. No obstante, ningún otro artista ha logrado tener una carrera tan exitosa financiera y artísticamente hablando.











No Comments