Fabiola Morales Gasca
La última hoja de esperma cayó sobre aquel Edén solitario. Algunas horas después floreció toda clase de frutas en origami, miles de insectos de papeles fosforescentes volaban sobre el cielo morado con nubes rosas. El Edén se llenó de colores sobre el óvulo multicolor de esa tierra solitaria. Las hojas de colores se multiplicaron. Nueve meses después un hermoso niño de papel couché nacería.









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