Billie Holiday
En aquella época todo lo que ocurría, ocurría en alguna jam-session. En una de ellas conocí a Lester Young. Ese mismo día supo cuánto me gustaba que apareciera por allí e interpretara solos acompañándome. De modo que, siempre que podía, acudía a los locales donde yo cantaba y para oírme o pasar el rato. Nunca olvidaré la noche que Lester se midió con Chu Berry, al que en aquellos tiempos se consideraba insuperable.
Esa noche Benny Carter estaba improvisando con Bobby Henderson, mi acompañante. Y allí estaba Lester, con su viejo saxofón remendado con cinta adhesiva y bandas elásticas. Chu estaba presente y todos empezaron a discutir quién superaba a quién, tratando de provocar una competición entre Lester y Chu.
Benny Carter sabía que Lester era capaz de descollar en el duelo, pero para todos los demás el resultado estaba cantado: Chu lo aplastaría. Tenía un saxo enorme y hermoso que resplandecía como el oro. Pero cometió un error. Chu sugirió que tocaran I got rhythm. ¡Cualquiera menos ésa! Rhythm era el caballo de batalla de Lester.
Tocó como mínimo quince coros, todos distintos, cada uno más bonito que el anterior. Después del decimoquinto, Chu Berry estaba liquidado.
Los de la pandilla de Chu eran incondicionales y no terminaban de creérselo. Lo único que pudieron decir para consolarse fue que Chu tenía un timbre más amplio. Nunca sabré qué cuernos significa eso. ¿Qué importaba que un timbre fuera amplio o no, si Lester sacaba unos sonidos tan maravillosos con esos acordes, esos cambios y esas notas que te hacían volar? Chu era un hombre maduro con un fabuloso tono grave. Lester era joven. No sé de ninguna regla que indique que todos tienen que producir el mismo volumen o el mismo timbre.
——
Fragmento de las memorias de Billie Holiday, The lady sings the blues.









No Comments