Consultario
  • Ensayo
  • Museo
  • Narrativa
  • Opinión
  • Palimsesto
  • Poesía
  • Teatro
  • Directorio
  • Tendencias
  • e-consulta
4
Ensayo 0

Lecciones de filosofía de mi profesor comunista

· mayo 12, 2018

(Concerto grosso)

Roberto Martínez Garcilazo

Para Natalia Sedova

Obertura

Siempre ha llamado mi atención el hecho insólito de que en 1975, en la preparatoria diurna Benito Juárez de la UAP, durante el periodo de máxima dominación de la vida universitaria por parte del Partido Comunista, el libro del primer curso de filosofía fuera “Lecciones preliminares de filosofía”. Mi profesor del primer curso de filosofía era comunista.

Mi profesora del segundo, también, pero ortodoxa. Ella me hizo leer a Marta Harnecker, la ideóloga que, en su juventud, cuando era una muchacha católica, vivió el principio de su conversión revolucionaria durante una visita a la Cuba de Fidel, en 1960. Su libro, Los conceptos elementales del materialismo histórico, lleva este epígrafe de Lenin: “No consideramos en absoluto la teoría de Marx como algo perfecto e intangible: estamos convencidos por el contrario que no ha hecho sino colocar la piedra angular de la ciencia que los socialistas deben desarrollar en todas direcciones, si es que no quieren quedar rezagados en la vida.”

En el capítulo “El marxismo, un anti-dogma”, de Los conceptos elementales…, Harnecker  escribe: “Mi encuentro teórico con el marxismo se produjo en Francia en 1964. Yo en ese momento era católica militante. Pero no fue un viraje de 180 grados como algunos han pensado. Éste venía preparándose desde 1958 o 1959 cuando como presidenta de Acción Católica Universitaria de Santiago de Chile, buscaba junto con el resto del grupo dirigente de esa organización y otros compañeros universitarios la forma de comprometer más nuestra acción con las necesidades del pueblo chileno. Sentíamos que teníamos que lograr hacer más efectivo el principio cristiano del amor al prójimo: no podía tan sólo tratarse de una acción individual. En esta búsqueda Maritain fue nuestro gran guía durante un cierto periodo de tiempo. Su libro Humanismo cristiano, era una especie de Biblia para nosotros.”

Salta a la vista que para mí profesora del segundo curso de filosofía la liberación personal debe recorrer antes el largo, azaroso y peligroso camino de la revolución armada. En cambio, para mi profesor el camino de la redención es individual.

Mis necesidades actuales de reflexión me han llevado a trasegar entre mis libros de filosofía y a encontrar mis Lecciones preliminares… de la colección Sepan Cuantos, de la noble y benéfica Editorial Porrúa. He hojeado con emoción sus páginas y descifrado con sorpresa mis abstrusos comentarios y subrayados. He vuelto a leer a Manuel García Morente. Hoy, como ayer, ha sido un encuentro altamente significativo. Mi intención es celebrar la memoria de mi profesor, recordarlo como un desenfadado comunista sui generis, al que le estoy profundamente agradecido.

Allegro

Manuel García Morente (Jaén, 1886-Madrid, 1942), sacerdote católico, filósofo, teólogo y traductor. Durante la Guerra Civil, se convirtió al catolicismo.

Su conversión espiritual (ocurrida durante la noche de la madrugada del 30 de abril de 1937, catalizada por la audición del oratorio La infancia de Cristo de Berlioz) está descrita en una extensa carta dirigida al sacerdote José Mª García Lahiguera.

Ese escrito fue publicado hasta el año 1986, por la editorial del Opus Dei, con el nombre de “El hecho extraordinario”.

Las célebres Lecciones preliminares de filosofía de García Morente fueron publicadas en 1938. Son el producto de un curso dictado, un año antes, en la Universidad de Tucumán. A continuación, cito dos breves pasaje: el primero de la Lección I, llamada “Vivencia de la filosofía”; y el segundo de la Lección XII, titulado “El yo”.

“Vamos a iniciar el curso de introducción a la filosofía planteando e intentando resolver algunas de las cuestiones principales de esta disciplina. Ustedes vienen a estas aulas y yo a ellas también, para hacer juntos algo. ¿Qué es lo que vamos a hacer juntos? Lo dice el tema: vamos a hacer filosofía. La filosofía es, por de pronto, algo que el hombre hace, que el hombre ha hecho. Lo primero que debemos intentar, pues, es definir ese ‘hacer’ que llamamos filosofía.”

“La idea ‘yo’ no le corresponde ninguna impresión; no procede de ninguna impresión; es otra idea ficticia; es otra idea hecha por nosotros. Nosotros tomamos nuestras vivencias, las hacemos un haz, y decimos: esto es el yo; pero si miramos lo que hay en ese haz, veremos que hay muchas vivencias, pero ninguna de esas vivencias es el yo, sino que el yo lo hemos añadido caprichosamente nosotros. La substancia pensante de Descartes, el yo de Descartes, que había sido todavía respetado por Locke y por Berkeley, se desvanece. Ya no hay yo; ya no existe el yo.”

El filósofo Manuel García Morente se ordenó sacerdote católico en 1940. La conferencia Problemática de la vida fue pronunciada en 1942 (el año de su muerte, a los 56 años de edad) en el Colegio Mayor Ximénez de Cisneros, como parte de la reconstrucción, material y académica, del Colegio después de la Guerra.

 

Largo

El antecedente argumental de la conferencia Problemática de la vida es la Lección XXV, “Ontología de la vida”, de las Lecciones preliminares…

“La angustia es el carácter típico y propio de la vida. La vida es angustiosa. Y ¿por qué es angustiosa la vida? La angustia de la vida tiene dos caras. Por un lado, es necesidad de vivir; la angustia de la vida es afán de vivir; es no-indiferencia al ser, que antes describía yo en sus dos aspectos de existir y de existir de este o de aquel modo; en sus dos aspectos existencial y esencial. De modo que, por un lado, la angustia es afán de ser, ansiedad por ser, por seguir siendo, porque el futuro sea presente; pero por otro lado, esa ansiedad de ser lleva dentro el temor de no ser; el temor de dejar de ser, el temor de la nada. Por eso la vida es, por un lado, ansiedad de ser, y por otro lado temor de la nada. Ésa es la angustia. La angustia contiene en su unidad emocional, sentimental, esas dos notas ontológicas características: por un lado la afirmación de la ansiedad de ser, y por otro lado la radical temerosidad ante la nada. La nada sobrecoge al hombre; y entonces la angustia de poder no ser es la que lo atenaza y sobre ella se levanta la preocupación, y sobre la preocupación la acción para ser, para seguir siendo, para existir.”

En “Problemática de la vida” el filósofo escribe que:

“Tan pronto como nos detenemos en el curso de la vida y pensamos sobre nosotros mismos, nos damos cuenta de que nuestra vida es para nosotros un problema, de que nuestra vida es esencialmente problemática, de que nuestra vida es algo que nosotros tenemos que hacer. Porque si no hacemos nada por vivir, no vivimos. Eso que nos pasa a nosotros los hombres no nos pasa más que a nosotros, los hombres. Entre nosotros y los demás seres vivientes, hay esta diferencia absolutamente radical, y es que nosotros no solamente vivimos como los demás seres vivientes, sino que además sabemos que vivimos y morimos. Y esta duplicidad que la conciencia proporciona a nuestra vida, esta duplicidad es la que hace de nuestra vida algo radicalmente problemático.”

Y en las últimas páginas de las Lecciones preliminares…:

“La primera navegación de la filosofía, que empezó con Parménides, terminó en la Edad Media con la plenitud magnífica de Santo Tomás de Aquino: es la metafísica del realismo la que se desenvuelve durante todo ese tiempo. La segunda navegación de la filosofía comienza en 1637 con la publicación del Discurso del método, de Descartes. Toma vuelo la nave del idealismo y en tres siglos recorre y descubre los más magníficos continentes que la filosofía pudiera imaginar. Pero ahora ni el realismo ni el idealismo pueden dar una contestación satisfactoria a los problemas formidables, fundamentales, de la filosofía; porque nos hemos apercibido de que lo subrayado por el realismo y el idealismo son fragmentos de una sola entidad: aquél, el realismo, afirma el fragmento de las cosas que ‘están en’ la vida; éste, el idealismo, el fragmento del yo, que también ‘está en’ la vida. Pero ahora queremos una metafísica que se apoye, no en los fragmentos de un edificio, sino en la plenitud de su base: en la vida misma. Por eso digo que ahora comienza la tercera navegación de la filosofía. Nosotros probablemente quizá no la veamos cumplirse en estos años y sólo la contemplamos tomando rumbos y alejándose cada día más. Pero la proa de los barcos, como dice Ortega, (‘¡Dios a la vista!’) camina hacia un continente en cuyo horizonte se dibuja el alto promontorio de la Divinidad.

 

Maestoso

En la conferencia del “Cisneros”, el filósofo dijo que el problema de la vida en el hombre es el problema de tres exigencias de nuestra vida, que nosotros no podemos, por nosotros mismos, cumplir:

  1. Duración. Sentimos constantemente la aprehensión de que esta vida nuestra termine, se agoste. Necesitamos hacer algo para que nuestra vida no cese prematuramente por inanición o enfermedad.
  2. Cualidad. Del espectro de posibilidades que se abren ante nuestra mirada debemos elegir y confeccionar un proyecto vital que realice la vida predilecta.

III. Personalidad. La individualidad, la identidad, la singularidad. Porque la vida de los hombres es la vida de un hombre determinado, de una unidad indivisa de razón, de una persona. Cuanto más individual es la vida del hombre, más admirable para nosotros. Escribe García Morente: “Pero también en contrapunto a este afán nuestro, hay siempre una aprehensión, una congoja, una duda. ¿Será mi vida individual? ¿No seré yo un ente gregario, un hombre de esos que ha habido por millones en el mundo y que pasan sin dejar huella alguna, sin dejar tras de sí el menor recuerdo?

 

La primera parte de la conferencia termina con una conclusión provisional que funciona como punto de partida para exponer el asunto de la fe religiosa. La recapitulación es esta:

“Y el conjunto de estos tres problematismos de la vida constituye el problema de la salvación, que el hombre siente en sí como necesaria. La salvación no es sino el propósito formidable de todo ser humano de tener una vida perdurable, una vida propia y personal y una vida perfecta; de tener y vivir una vida tal que no haya otra que le sea preferible, una vida tal que no podamos imaginar otra vida mejor, porque ella sea la mejor de las posibles. Mas para expresar esta vida mejor que cualquiera otra, esta vida que no la hay mejor, no existe otra palabra que la de santidad.”

Y páginas adelante, formula la audaz propuesta final:

“La ciencia y la filosofía pueden preparar al hombre para la salvación; son una buena preparación. […] Pero necesitamos nosotros hacer algo por nuestra parte. Necesitamos recibir la Revelación y concederle crédito, creer en ella. Es decir, necesitamos para salvarnos tener fe en la Revelación. La Revelación no viene de la filosofía ni de la ciencia, sino de la fe. Cuando creemos tenemos la convicción de que es posible la inmortalidad, de que nuestra vida es perdurable y va unida a nuestra personalidad por medio de la resurrección de la carne, y de que esa vida perdurable puede ser una vida santa, la vida de la bienaventuranza, una vida tal que no podríamos imaginar otra que sea mejor y de calidad tal que no podríamos imaginar otra calidad mejor que la suya.”

En aquellos años de nuestra primera juventud conquistamos la certidumbre de nuestra vida perdurable, personalísima y heroica. Sin saberlo, parafraseábamos a san Agustín y pensábamos que nuestros corazones palpitaron inquietos hasta que encontramos la idea de la revolución. Esa certeza teleológica duró poco. Sin embargo, el mismo autor que otrora me colmó de una alegría casi báquica, hoy me salva nuevamente. Él escribió que la función esencial de la fe es salvar al hombre, y que esa tarea no puede realizarla la ciencia ni cumplirla cabalmente la literatura ni la filosofía.

 

Coda

Sin duda, el pasaje más bello y conmovedor del “Hecho Extraordinario” es el que sigue:

“Estaban radiando música francesa: final de una sinfonía de Cesar Frank; luego, al piano, la Pavane pour une infante defunte, de Ravel; luego en orquesta, un trozo de Berlioz, intitulado Le enfance de Jesus, no puede usted imaginarse lo que es esto, si no lo conoce: algo exquisito, suavísimo, de una delicadeza y ternura tales, que nadie puede escucharla con los ojos secos. Cantábalo un tenor que matizaba incomparablemente la melodía pura, ingenua, verdaderamente divina. Cuando terminó cerré la radio para no perturbar el estado de deliciosa paz en que esa música me había sumergido. Y por mi mente empezaron a desfilar —sin que yo pudiera oponerles resistencia— imágenes de la niñez de Cristo. Lo vi, en la imaginación, caminando de la mano de su Madre, o sentado en un banquillo y mirando con grandes ojos atónitos a san José y a la santa María. Seguí representándome otros periodos de la vida del Señor: el perdón que concede a la mujer adúltera; la Magdalena lavando y secando con sus cabellos los pies del Salvador; Jesús atado a la columna; el Cirineo ayudando al Señor a llevar la cruz; las santas mujeres al pie de la cruz. Y así, poco a poco, fue agrandándose en mi alma la visión de Cristo; de Cristo hombre clavado en la cruz, en una eminencia dominando un paisaje de inmensidad, una infinita llanura pululante de hombres, mujeres, niños, sobre los cuales se extendían los brazos del Crucificado. Y los brazos de Cristo crecían, crecían y parecían abrazar a toda aquella humanidad doliente y cubrirla con la inmensidad de su amor; y la cruz subía hasta el cielo y llenaba el ámbito todo y tras de ella también subían muchos hombres y mujeres y niños; subían todos, ninguno se quedaba atrás; sólo yo, clavado en la tierra, veía desaparecer en lo alto a Cristo, rodeado por el enjambre inacabable de los que subían con él. Sólo yo me veía a mí mismo, en aquel paisaje ya desierto, arrodillado y con los ojos puestos en lo alto y viendo desvanecerse los últimos resplandores de aquella gloria infinita que se alejaba de mí.”

 

Finale

Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde (cuarenta años, más o menos) —como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida (problemática) por delante. Mis condiscípulos de aquel primer curso de filosofía de nuestras vidas desaparecieron: unos, destruidos por la locura, arrastrándose por las calles; otros, naufragando en la bruma de la memoria. No dejaron huella ni se marcharon entre aplausos. Ha pasado el tiempo. Ahora  comprendo el argumento de la obra.

 

Share Tweet

admin

You Might Also Like

  • Fronteras infranqueables Ensayo

    Fronteras infranqueables

  • Estudantes-700 Ensayo

    Los excesos de la educación formal moderna

  • veterinario Ensayo

    Veterinarios

No Comments

Leave a reply Cancel reply

Recientes

  • Gorilas en Trova 0

    Tirsso Castañeda: sinapsis y revelaciones

    Abril 20, 2022 / Por Maritza Flores Hernández Rodeado de su obra, el artista plástico Tirsso Castañeda conversa sobre cómo el arte es revelación del yo interior, de ...

    On abril 21, 2022 / By admin
  • teatroprincipal_puebla
    Tinta Insomne 0

    Las calles de Puebla

    Fabiola Morales Gasca (Portada: Teatro Principal de Puebla. Tomada de https://www.mexicoescultura.com/recinto/50387/teatro-principal-de-puebla.html#prettyPhoto) Siempre he amado las calles del Centro Histórico de Puebla. El Teatro Principal fue, durante mucho tiempo, ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • picasso_blue1
    DCTS 0

    Las madres y el otoño

    Márcia Batista Ramos (Portada: Pablo Picasso, Madre e hijo, 1901. Periodo azul)   Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos, precediendo ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • Fronteras infranqueables
    Ensayo 0

    Fronteras infranqueables

    Jorge Escamilla Udave   La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los más ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • secesionenmexico
    Las malditas ciencias sociales 0

    ¿Cuántos regionalismos caben en el nacionalismo?

    Cúmulo Obseso / Aarón B. López Feldman   ¿Quién recuerda cuando la nación hace memoria? Jesús Martín-Barbero   Cuando hablamos de nacionalismo y de regionalismo hablamos de la ...

    On noviembre 20, 2020 / By admin
  • Directorio

© 2013 Solo Pine Designs, Inc. All rights reserved.