Franz Kafka
400 Aniversario Luctuoso de Miguel de Cervantes
Sancho Panza, quien por cierto nunca se jactó de serlo, logró con el paso de los años, aprovechando las tardes y las noches, alejar de sí a su demonio —al que más adelante dio el nombre de don Quijote— por el método de proporcionarle gran cantidad de libros de caballerías y novelas de bandoleros, hasta el punto de que aquél, desenfrenado, se vio llevando a término las acciones más demenciales, aunque sin causar daño a nadie, gracias precisamente a la ausencia de objetivo predeterminado, que hubiera debido ser Sancho Panza. A pesar de ser un hombre libre, Sancho Panza decidió, quizá por culpa de cierto sentido de la responsabilidad, seguir plácidamente a don Quijote en sus tropelías, y disfrutó de esta manera, hasta el fin de su vida, de un provechoso entretenimiento.









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