Consultario
  • Ensayo
  • Museo
  • Narrativa
  • Opinión
  • Palimsesto
  • Poesía
  • Teatro
  • Directorio
  • Tendencias
  • e-consulta
CINTILLO_BLOG-07
KAOS 0

La muerte nuestra de todos los días

· octubre 27, 2017

CINTILLO_BLOG-07Antonio Bello Quiroz

Todo es flujo, nada es estacionario. Heráclito

La muerte es el fenómeno que de manera universal ha sido tratado con mayor frecuencia y de las maneras más diversas en la historia de la humanidad; quizá sólo el amor podría pretender similar recurrencia. Nos acompaña desde siempre, lo mismo de manera filogenética que ontogenética. La muerte es la compañera nuestra de todos los días. Nacemos moribundos.

La muerte nos acompaña todos los días y ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes. Las construcciones culturales, de hecho, según enseña Sigmund Freud, surgen como defensa ante la certeza de la muerte. Esta certeza, sin embargo, es tratada y asumida (incluso negada) de manera diversa por cada cultura, de ahí que las distintas civilizaciones tengan que formar mitos (ficciones) para explicar sus concepciones de la muerte.

Sobre ella, sobre la muerte, nada se sabe con certeza y, quizá por ello, no vale sino hacer representaciones simbólicas o metáforas. Las ciencias, las religiones y las manifestaciones artísticas surgen a la sombra de los mitos que intentan explicar el origen y el destino de lo humano y del cosmos. Mitos sobre la muerte que, con sus variantes, en su estructura de verdad, continúan vigentes. Se puede señalar con relativa claridad que tres son los mitos más recurrentes en todos los pueblos de la tierra: se trata de los mitos de la cosmogonía u origen del mundo; los mitos antropogénicos o sobre el origen del hombre; y los mitos referentes a la muerte o sobre la pregunta por el más allá de la vida.

La muerte al ser metaforizada, única forma de acercarse a ella, escapa a su condición biológica para presentarse montada en una estructura simbólica, con un fundamento cultural que deja asomar su amarre en el tiempo. La temporalidad, factor eminentemente cultural, determina el carácter mortal de las cosas y de los humanos. Se puede decir que únicamente somos mortales los humanos en tanto que somos los únicos seres vivos que sabemos de la muerte: únicos organismos vivos que tenemos enterrada la astilla del tiempo.

La ruptura entre lo natural y lo simbólico (corte violento que resulta ser la base de lo civilizado), la separación entre la inmanencia y la trascendencia, se constituye justamente con el surgimiento de la conciencia de muerte que, paradójicamente, se expresa como anhelo de continuidad, lo que conduce a la construcción de la cultura. El término cultura lo podemos entender de manera general como la construcción de símbolos que, junto con las técnicas e instituciones, conforman la civilización. Estas tres instancias constitutivas de la civilización se expresan, respectivamente, como forma de ver, forma de hacer y forma de estar en el mundo. Cada civilización, en cada momento histórico, construye sus propios símbolos para representar el origen y el fin de la vida, con la intención de poder entender y darle un sentido al tránsito entre uno y otro enigma. La cultura surge con el sentido expresamente manifiesto de darse continuidad como civilización.

Así, en tanto que la “experiencia” de muerte es una cuestión de hecho que escapa a toda posible simbolización, la formación de la cultura se levantará justo como defensa ante lo que no se puede terminar de significar; por lo tanto, cuando hablamos de la muerte estamos montados sobre un límite entre lo factible de significar y lo innombrable, entre lo visible y lo invisible, entre lo real y lo simbólico. El límite se desliza por el lenguaje; cada cultura se ve precisada a construir sus metáforas para poder representar y hacerse medianamente entendible esta situación radical, esta absoluta alteridad que es la muerte. Es decir, para poder ordenar las formas del vivir humanamente es necesario establecer un orden en lo caótico, por más que este orden sea únicamente de carácter metafórico y parezca arbitrario. Estos símbolos constituyen la esencia de los mitos (de las ficciones) y en éstos, con frecuencia, se entretejen los destinos humanos con los designios de los dioses para dar organización y coherencia a la incertidumbre que es la vida de los hombres en común.

Mediante los mitos, que operan como el eterno balbuceo de la humanidad, se intenta restaurar la continuidad que siempre está bajo amenaza, por ello es que es necesariamente recurrente su actualización por medio de ritos y rituales, aunque también, como enseña el psicoanálisis, los mitos se actualizan por la vía del síntoma para protegerse de la fatalidad latente que pesa sobre todo hombre. Los mitos mitigan la angustia que genera el contacto con lo innombrable, con lo real. Los mitos hacen “soportable” el estar frente a lo irrepresentable. Se construye el mito para salvar el encuentro con lo real. Un mito es un relato que se transmite de generación en generación; una narración, generalmente oral, que funda, explica y señala un sentido para un hecho o fenómeno que de otra manera no lo tendría. El neurótico hace mitos para poder soportar la incertidumbre cotidiana que implica estar vivos.

El filósofo danés del existencialismo, Sören Kierkegaard, dice que los mitos tocan las regiones éticas donde se compromete la existencia y el hacer de la existencia. Para Roland Barthes, un mito es un habla que tiene un estatuto a la vez verdadero e irreal. Los mitos sobre la muerte se han construido en todos los contextos humanos imaginables y desde los más diversos paradigmas. Para el disidente psicoanalista suizo Carl Gustav Jung, la estructura de los mitos es similar a la que presentan los arquetipos; a su decir, los arquetipos son modelos o tipos base alrededor de los cuales se clasifican cosas similares; son inherentes a la psique donde se organiza la experiencia humana en concordancia con experiencias universales como el nacimiento, la muerte, el matrimonio y otros ritos de paso.

Desde estas concepciones, podríamos señalar que un mito es verdadero por sus efectos aunque falso (cuando menos, fantástico) en sus supuestos o premisas. Sigmund Freud habla de invención psíquica para denominar aquello que sus pacientes le narraban y que, sin corresponder necesariamente con la realidad externa, constituye la base de la realidad subjetiva. Es decir, lo que le contaban no tenía comprobación empírica, pero no por ello dejaba de producir efectos en la subjetividad y consecuencias en la realidad. Este mismo fenómeno se encuentra en la base de los mitos.

Nos queda claro que los mitos están ligados a la evolución de la humanidad, y en particular los mitos referentes a la muerte. De igual manera, podremos ver que algunos de los ritos o concepciones sobre la muerte que se mantienen vigentes, hunden sus raíces en antiguas visiones que se han venido transmitiendo de generación en generación. No hay pueblo o región, religión o disciplina científica o artística que no haya hablado del tema, no hay actividad productiva (incluyendo las de carácter destructivo) que en el fundamento no tenga algo que ver con la dualidad vida/muerte.

[email protected]

Share Tweet

admin

You Might Also Like

  • nave-de-los-locos-420x243 KAOS

    Las locuras y sus naves

  • KAOS

    Dalí, Freud, Lacan

  • el_poder_del_silencio-1030x687 KAOS

    El silencio y la potencia de la palabra

No Comments

Leave a reply Cancel reply

Recientes

  • Gorilas en Trova 0

    Tirsso Castañeda: sinapsis y revelaciones

    Abril 20, 2022 / Por Maritza Flores Hernández Rodeado de su obra, el artista plástico Tirsso Castañeda conversa sobre cómo el arte es revelación del yo interior, de ...

    On abril 21, 2022 / By admin
  • teatroprincipal_puebla
    Tinta Insomne 0

    Las calles de Puebla

    Fabiola Morales Gasca (Portada: Teatro Principal de Puebla. Tomada de https://www.mexicoescultura.com/recinto/50387/teatro-principal-de-puebla.html#prettyPhoto) Siempre he amado las calles del Centro Histórico de Puebla. El Teatro Principal fue, durante mucho tiempo, ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • picasso_blue1
    DCTS 0

    Las madres y el otoño

    Márcia Batista Ramos (Portada: Pablo Picasso, Madre e hijo, 1901. Periodo azul)   Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos, precediendo ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • Fronteras infranqueables
    Ensayo 0

    Fronteras infranqueables

    Jorge Escamilla Udave   La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los más ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • secesionenmexico
    Las malditas ciencias sociales 0

    ¿Cuántos regionalismos caben en el nacionalismo?

    Cúmulo Obseso / Aarón B. López Feldman   ¿Quién recuerda cuando la nación hace memoria? Jesús Martín-Barbero   Cuando hablamos de nacionalismo y de regionalismo hablamos de la ...

    On noviembre 20, 2020 / By admin
  • Directorio

© 2013 Solo Pine Designs, Inc. All rights reserved.