Roberto Martínez Garcilazo
“Palabras de un rabí. ¿Romanticismo o clasismo? ¿Arte o santidad? ¿Babel o Pentecostés? El gran rabí jasídico Moshé Loeb de Sassof dijo: ‘El hombre no posee nada que haya sido creado en vano; ninguna facultad, ninguna fuerza, nada —que aunque sea malo— no pueda ser convertido en algo bueno y puesto al servicio de Dios. De tal suerte, el orgullo, una vez sublimado, se convierte en elevada virtud de valor y fervor en el santo camino. ¿Pero, entonces, por qué fue creada la negación de Dios? Porque también ella puede transformarse en bien y servir para la salvación. Pues si alguien viene a pedirte ayuda y asistencia, ¿no vas a decirle —acaso, con aire piadoso— confía en Dios? No. Actuarás como si Dios no existiera, como si sobre la tierra no hubiera nadie más que tú capaz de ayudar a ese hombre.’ Así dijo el santo y maravilloso rabí Moshé Loeb de Sassof. Clasicismo y romanticismo. Santidad y arte. Pentecostés y Babel. Todos los caminos conducen, depende de cómo vuela sobre ellos el Itinerante (H. A. Murena, La metáfora y lo sagrado, Libros del Laberinto, UAM-Azcapotzalco, México, 1995).
“Murena se suicidó. Murió por mano propia. Se auto-aniquiló. Tomó la decisión de terminar su vida. Se encerró en su departamento y tomó alcohol durante días hasta el desmayo.”
Al Álvarez es autor del ensayo sobre el suicidio El dios salvaje (Ed. Hueders, Chile, 2014). “Después del suicidio de su admirada amiga, la poeta Sylvia Plath, y como una forma de entender su propia experiencia de suicida frustrado, el ensayista, crítico y poeta Al Álvarez recorre la historia de la auto-aniquilación desde Roma hasta el psicoanálisis. Observa el castigo social hacia el suicida y muestra, a través de la literatura, que puede significar muchas cosas: un grito de ayuda desesperado, un rechazo radical del mundo, el mayor acto de libertad, una confesión de fracaso. Álvarez construye un estudio incomparable sobre un tema todavía poco pensado, y sigue el hilo negro para proponer una nueva teoría del arte y sobre todo reflexionar vitalmente sobre las fuerzas oscuras que nos acechan” (Texto anónimo de la cuarta de forros).
“Después de nuestros versos | después de todo nuestro tenue color | y nuestro ritmo nervioso…| ¿Qué más es posible? | Después de nosotros: el Dios salvaje” (W. B. Yeats). Lo anterior es el primer epígrafe del libro de Al Álvarez. El segundo, de Bernardino de Sahagún, una descripción de Tezcatlipoca.
“Su primera influencia estilística fue la obra de Ezequiel Martínez Estrada (1895-1964) (‘Repasando mi vida, veo que sólo he sido yo el culpable de una valoración pesimista, y que prolongar la existencia más allá de la pubertad es un funesto error que se paga con la misma supervivencia.’” (Carta de E. M. E. a Victoria Ocampo).
“La conciencia de una sola tarea lo impulsó y acompañó: purgar su mente de falsos problemas y de la servidumbre al espíritu del tiempo. […] Tres vetas extrañas atravesaban sus ensayos: un análisis severo y rehusante del poder técnico que contemporáneamente moldea naturaleza y cultura; una firme defensa de la independencia del intelectual ante los dos bloques políticos hegemónicos; y un creciente interés en la mística como fuente privilegiada de conocimiento” (“La matriz de lo sagrado”, El Clarín, Christian Ferrer, prologuista de Ensayos sobre subversión de H. A. Murena).
“¿Cómo leer a Murena? No es posible. El culto comercial por las novedades bibliográficas —por un flanco— y la vida anodina, la deficiencia de instrucción, la estrechez de miras y la frivolidad del llamado ‘público lector’ —por el otro flanco— tornan imposible la lectura de una obra que da testimonio de que es posible ver, escuchar de nuevo y aprender en las fuentes profundas del conocimiento; de que es necesaria un alma inmensa para apreciar las grandes cosas, pues las almas vulgares corrompen el mundo con sus miserias.”
Lo perecedero es lo semejante (Goethe). Lo perecedero es el mundo. El mundo es semejanza. La semejanza es analogía. La analogía es amor. ¿Qué es lo único? Lo que no es analógico, ni perecedero.”
¿Cómo vivir en el otro mundo, es decir, arquetípicamente? ¿Cómo actualizar el símbolo y vivir más allá del límite? ¿Cómo liberarse de la servidumbre de lo fáctico, lo institucional, lo colectivo?”
“Vivir el presente-eterno es experimentar el instante sagrado.”
“En el año 1895 Gustave Le Bon publicó La muchedumbre: un estudio sobre la mente popular. En este libro estableció cuatro características básicas de las masas: impulsividad, irracionalidad, ausencia de juicio crítico y sentimentalidad.”
“Sabiduría es la distinción entre lo absoluto y lo relativo; es el abandono de los subterfugios y de los pensares de época.”
“No sabemos nada del sentido final de los acontecimientos ¿eventos? que componen nuestras vidas. Vivimos en el misterio, no sabemos por qué nacimos.”
“La comprensión de que no existe un sentido trascendente de la vida, de que todo es fraude, simulación y corrupción es tóxica, venenosa, destructiva. En contrapunto, la proposición de que el mundo es sagrado porque es creación de Dios, es racionalmente insuficiente, es un enunciado de fe.”
“Sebastián Álvarez Murena, el hijo de Héctor y Sara, publicó en La Nación, en el año 2002, un artículo conmovedor, titulado ‘Sobre el suicidio de mi padre’, en el que niega la muerte auto infligida.”
“Se arriba a las cumbres hiperbóreas por la victoria y, también, por el fracaso.”
“Dylan Thomas mira a Murena y escupe: —“I’ve had eighteen whiskies. I think that is a record.”
“El hombre de letras es la conciencia expresiva del hombre común” (Ensayos sobre subversión).
“La fugaz enfermedad que había sido la vida” (La vida nueva).
“El escritor debe dominar el arte de volverse anacrónico, en el sentido originario de la palabra, debe vivir contra el tiempo” (Ensayos sobre subversión).
“La esencia del arte es la nostalgia por el Otro Mundo” (La metáfora y lo sagrado).
“Tanto la tradición islámica como la judía declaran que en el Paraíso Adán hablaba en verso” (La metáfora y lo sagrado).
“Cada acontecimiento de nuestras vidas significa además otra cosa” (La metáfora y lo sagrado).
“La vida: el arte de fracasar fértilmente” (La metáfora y lo sagrado).
“Así como el Empédocles de Hölderlin se arrojó al cráter del volcán, no sin antes descalzarse y depositar sus sandalias delicadamente ordenadas a un lado, el poeta Murena se hizo de una dotación calculada de tintos y whisky y encerró en su cuarto de baño, sin echar el pestillo. Dos formas de regresar a la unidad original.”









No Comments