Mariela Arrazola Bonilla
En un año de elecciones municipales, estatales y federales la cultura es también víctima y rehén de la política. Los institutos, acatando la veda electoral, no tienen permitido hacer promoción de las actividades programadas, esto para que no se utilicen con fines electoreros y electorales.
Dudo que dicha veda sirva de algo pues, al menos en Puebla, la “cultura”, o al menos la programación de eventos artísticos y culturales que las instituciones ofertan de manera periódica o extraordinaria sirve como trampolín para que la jerarquía política se suba al escenario a dar nota.
Es por ello que, por ejemplo, las inauguraciones de exposiciones son encabezadas por los titulares de las dependencias gubernamentales: desde directores hasta alcaldes y gobernadores. El espectáculo se basa en que el protagonista sea el gobernante, no el artista, como debería ser, y el invitado no es el público al que los funcionarios sirven, sino la clase política, los acarreados y la prensa, así como el gremio cultural.
Los acartonados protocolos de las inauguraciones de las exposiciones del estado incluyen extensos ensayos sobre la obra del artista, su trayectoria, su curador, etcétera, mismos que son leídos serenamente por los titulares de la SEP o SC (Secretaría de Cultura). Como si no supiéramos que sus mensajes son mandados a hacer a la medida. Esto sucede e impera en un museo como el San Pedro o el Barroco, donde la mano de gobierno mece la cuna.
Sería pues ingenuo pensar que en México cultura y política son entes separados. La cultura refina a la clase política y la clase política se asegura de que la cultura exista para su refinamiento y distinción social. Como si el gobierno tuviera que estar en todo aquello cultural de manera inherente. Como si la cultura no pudiera subsistir sin las instituciones de gobierno. Si viene Alondra de la Parra, traída con fondos privados, hay que subirse al tren, como si hiciéramos algo. No me refiero a nadie en particular, por supuesto, sino a una práctica generalizada que parece natural: la cultura es del y para el gobierno en turno. Esto no se acaba con una veda electoral.
Twitter: @MarielaArrazola









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