Daniel Mocencahua Mora
Roma Agrawal, En pie. Las claves ocultas de la ingeniería, Grano de Sal, 2020, 230 p.
Uno de los géneros literarios poco valorados es el de la divulgación científica. No se le ve con la reverencia y respeto de los artículos científicos, y no se le considera literatura como a las novelas y cuentos; y sin embargo es posible tener lo mejor de ambos mundos: un buen texto con historias interesantes y además con datos reales, verificados. Es el caso del libro de Roma Agrawal, en el que una prosa simple pero cuidada nos muestra esas claves ocultas que la ingeniería estructural guarda para los no iniciados.
Comenzamos por lo fácil que es para Roma compartirnos datos que, aunque puedan parecer solo curiosidades, tienen una trascendencia tal que pueden definir al mundo en que vivimos. Por ejemplo, es fácil olvidar que la Edad de Hierro empezó alrededor del 1200 a. C., pero lo que nunca voy a olvidar es que hay un lugar en la India, en Delhi para ser más exactos, donde se erige un pilar de hierro con más de 1500 años que nunca se oxida. Agrawal no olvida decirnos por qué ocurre esto, pero aprovecha para explicarnos el proceso del hierro para convertirlo en algo útil, el acero. Y nos va platicando como se fue depurando ese proceso hasta que Bessemer, casi por error, descubrió como hacerlo de manera muy económica. Esto dio lugar a la posibilidad de hacer barras de hierro más largas y con eso edificios más grandes. Y al tener edificios grandes se necesitaron ascensores, con lo que la autora nos confía su miedo a las alturas y la historia de Otis, y su posterior imperio de elevadores.
Cada capítulo tiene que ver con un elemento que se tiene que contemplar en la construcción: el del metal explica el acero, el de la arcilla nos cuenta la historia de cómo es que los romanos lograron el ladrillo perfecto, mejorando los adobes mediante una receta que los ponía a secar por dos años al menos. A su vez nos cuenta que los puentes romanos han resistido el paso del tiempo debido a la piedra clave, que se pone arriba en el centro de los arcos curvos, que desvía las fuerzas hacia el suelo.
Roma es hija de un ingeniero y una programadora, por lo que a ella misma no le asombró ser la niña nerd: le encantaba jugar con sus grúas de juguete mientras construía palacios para sus muñecas. Esto la llevó a estudiar física y matemáticas, pero fue el contacto con ingenieros lo que definió su carrera finalmente: ingeniera estructuralista.
En cada capítulo combina un poco su experiencia como ingeniera, una especie de autobiografía profesional y personal, con el tema: como cuando conoció al coqueto que intentó enamorarla con fotos y datos sobre puentes. Sí, Roma tiene especial cariño por los puentes debido a que hacer los cálculos estructurales de un puente fue su primer proyecto después de salir de la universidad. Y nos contagia ese cariño en el libro: nos explica que un puente puede tener vigas, columnas y tensores, y como los ingenieros los utilizan para dirigir las fuerzas de gravedad y de los vientos para que el puente no caiga. Inclusive tiene un capítulo con su top 5 de puentes interesantes, entre los que destaca el puente flotante de Jerjes, si el de la película 300, y la rueda de Falkirk, que lleva a los barcos sobre el agua.
El capítulo de las heces no tiene desperdicio. Y la explicación sobre como el agua es todo un reto que pueblos como los iraníes han resuelto desde hace años: los kariz, acueductos subterráneos construidos desde hace 2700 años tienen su mejor exponente en Gonabad, donde un kariz de 2700 años de antigüedad abastece de agua a 40 mil personas mediante un túnel de 45 kilómetros. O la forma en como limpiaron el Támesis después de haber sido insoportable su olor por los residuos y cadáveres, humanos y no humanos, que se arrojaban diariamente allá por 1828. Tal vez su ascendencia Hindú le haga recordar mejor historias del oriente más que las ya comunes historias de occidente.
Es curioso que en estos tiempos llame la atención que este libro lo escriba una mujer, pero ella misma menciona en varias partes del libro como ha sido una constante la presencia de las mujeres en la ingeniería, pero una presencia que se ha invisibilizado la mayoría de las veces. Por lo que es muy interesante el capítulo de su ídola, Emily Warren Roebling, cuya historia cuenta la construcción del puente de Brooklyn: iniciada por su suegro, tras cuya muerte toman la batuta su esposo y ella. Al morir su marido, ella toma el mando y logra terminar la construcción, inaugurada en 1883 e iniciada en 1869. La historia es dramática y nos muestra el temple de los constructores, así como la capacidad de Mary, que queda plasmada en la placa que se encuentra en el puente, dedicada a sus constructores, con el nombre de ella en primer lugar. Roma termina el capítulo de su ídola con estas palabras:
Me encanta que su nombre perdure en la placa conmemorativa. Ella es una inspiración para mí porque, a pesar de los retos monumentales que enfrentó, produjo el puente más avanzado de su época, utilizando todas las habilidades necesarias de la ingeniería -los conocimientos técnicos, la capacidad de comunicarse con los obreros, y de persuadir a los accionistas, la tenacidad- en una época en que se esperaba que las mujeres guardaran silencio y fueran intrascendentes.
Un capítulo muy interesante para nosotros es el de Tierra, donde viene a México a estudiar como los ingenieros mexicanos logran detener y revertir el hundimiento de la catedral de la ciudad. Claramente explica que la tierra se apisonó desde las chinampas, por lo que el suelo se va hundiendo en las capas húmedas inferiores, debido al peso de las construcciones. Nos cuenta esta forma tan original en que lo resolvieron nuestros ingenieros al grado de ser motivo de estudio en el mundo.
Obviamente también trata sobre las catástrofes, los temblores, las bombas inclusive, y como se van generando soluciones ingeniosas, como concreto inteligente autorreparable o la definición del tipo de material a usar dependiendo del punto en el que te encuentres del edificio. Y tampoco faltan los monstruos mecánicos: los enormes gusanos mecánicos que sirven para hacer túneles, en los que los obreros morían por la atmósfera viciada o las explosiones.
Como puedes ver, no necesitas ser un nerd como Roma, sino una persona mínimamente curiosa para leer su libro y enterarte de los logros y las ingeniosas formas en como el hombre ha dominado los materiales para hacer construcciones cada vez más grandes y seguras. Y al entender este esfuerzo y estos avances podrás ver con otros ojos a los edificios, los puentes y los diseños, y apreciar la belleza de los cálculos que permiten disfrutarlos en tu vida diaria.
En pie. Las claves ocultas de la ingeniería de Roma Agrawal, es publicado por la editorial Grano de Sal y forma parte de su colección Biblioteca del Ciudadano, y se puede conseguir fácilmente en librerías en línea.









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