Chung Ling
Chica de la Luna, ¿lamentas haber
Robado la hierba de la inmortalidad y
Noche tras noche deber contemplar
Por encima del lejano mar esmeralda
y el infinito cielo enjoyado?
Li Shang-yin (813-858)
¡Oh, para, Conejo de Jade!
Deja de parlotear sobre las nubes
Que se demoran en las colinas,
Los juncos teñidos de rocío, la poesía de Li Po y demás
Deja de quitarme el polvo de las mangas con tus bigotes
El polvo procedía de ese globo.
Ha confiscado mi casa
y ha contaminado el espejo de mi cabeza.
Me he quedado a la intemperie.
Es la tragedia de nosotros, los dioses,
Que podemos prever el futuro.
Mañana, con el brillo del orgullo metálico,
Llegarán para ocupar mi hogar.
Mañana, me enteraré sobre el juicio de cuatro mil años:
Cadena perpetua es mi sentencia.
¿No ves miles de almas muertas,
Arremolinadas entre humos negros,
Acudir presurosas a llorar mi suerte?
Tan presurosas como aquellas estrellas ya extintas
Que se inclinaron con sus brillantes ojos
Para contemplar atónitas mi ascensión.
Mañana me hundiré en la obscuridad
Como un pájaro de porcelana con las alas rotas
Que eternamente
Cae hacia la medianoche.
——
Este verso, traducido del chino al inglés por la misma Chung Ling, es reproducido de Kenneth Rexroth y Lin Chung, El barco de las orquídeas, Poetisas de China (Gadir, España, 2007), traducido al español por Carlos Manzano.









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