E. M. Cioran
Nunca te traicionaré del todo; aunque te he traicionado y te traicionaré a cada paso;
Cuando te he odiado, no te he podido olvidar;
Te he maldecido para soportarte;
Te he rechazado para que cambies;
Te he llamado y no has venido; he bramado y no me has sonreído; he estado triste y no me has consolado. He llorado y no has aliviado mis lágrimas. Desierto has sido para mis súplicas, tumba para mi voz. Silencio para mis tormentos y páramo para mis soledades. He matado en pensamiento el primer instante de vida y he fulminado tus inicios. He querido veneno para tus raíces, y que pereciesen de sed tus frutos, se marchitaran tus flores y se agotaran tus fuentes, eso es lo que ha deseado mi alma.
Pero mi alma te está reconocida por la sonrisa que ha visto sólo ella y nadie más; reconocida por ese encuentro, ignorado por todos; ese encuentro no se olvida, sino que con renovada confianza resuena en el silencio de tu interior, hace reverdecer los desiertos, alivia las lágrimas y calma las soledades.
Te juro que nunca conocerás mi gran traición.
Juro por todo lo más sagrado que pueda haber: por tu sonrisa, que no me separaré de ti.
¿Nunca habéis sentido cómo se congrega el tiempo en vosotros, cómo crece y os inunda, cuando todo lo que ha sido y ha transcurrido hasta ahora se concentra de pronto en una fluidez abstracta y se levanta en vosotros hacia una cúspide desconocida? ¿Nunca os ha dolido ese crecimiento del tiempo, no os ha atenazado nunca esa exasperación de la temporalidad? ¿Nunca os habéis inclinado ante la espiral interna del tiempo, con sus ardientes sinuosidades y evoluciones? ¿Se venga el devenir de nuestros instantes absolutos? ¿Ni tan siquiera tendremos derecho a un contacto discontinuo con lo absoluto? Es como si el tiempo quisiera recordarnos nuestros olvidos en la luz, que quisiera destruirnos donde a nosotros nos gustaría perdernos.
El tiempo ha roído los cimientos del paraíso. La serpiente no ha sido solamente instrumento del conocimiento, sino también del tiempo;
El futuro es una concesión que la eternidad hace al tiempo.









No Comments