Sal, mi alma, de los helados sueños
Sal, mi alma, de los helados sueños,
Del profundo sueño del amor y de la muerte,
Pues ¡mira! de suspiros se llenan los árboles
Cuyas hojas reprende la mañana.
Domina al este la gradual aurora
Donde brotan suaves fuegos,
Agitando aquellos velos
De gris telaraña de oro.
Mientras dulce, gentil, secretamente,
Repican las campanas de flores matinales
Y el sabio coro de hadas
Empieza (¡innúmero!) a escucharse.
Solo
Grises, doradas redecillas
De la luna hacen de toda la noche
Un velo; los faroles del lago
Dormido arrastran zarcillos de laburnio.
Los astutos juncos susurran
Un nombre a la noche, el nombre de ella,
Y toda mi alma es una delicia,
Vergüenza que se desmaya.
Vientos de mayo, que bailan en el mar
Vientos de mayo, que bailan en el mar
En jubiloso círculo
De ola en ola, mientras que en la cresta
La espuma asciende para ser coronada
En arcos plateados que cruzan el aire,
¿Han visto a mi amada por ahí?
¡Ay de mí, ay de mí
Con estos vientos de mayo!
El Amor es infeliz cuando el amor está ausente.









No Comments