Jazz Martínez
Primero levante el brazo derecho a una altura aproximada a la del hombro. Extienda el dedo índice, para hacer la parada al microbús y pueda subir, siempre y cuando el chofer note su presencia y se destine a frenar para subirlo.
Agárrese del primer pasamanos que vea, suba el pie derecho y luego impulse el pie izquierdo. Ahora que ya está arriba agárrese muy fuerte, ponga toda su fuerza y equilibrio en sus piernas. Pagué su correspondiente pasaje y tenga paciencia.
Haga una revisión panorámica de los asientos disponibles que haya, siempre y cuando los encuentre, porque el chofer siempre le dirá que hay lugares cuando ya está todo lleno y va gente parada. Si encuentra algún lugar diríjase hasta ahí, pida permiso si es necesario para pasar. El usuario que va sentado hará un pequeño giro, dejando un breve espacio para que pase; al ser tan estrecho tendrá que rozar su cuerpo contra los hombros del otro. Y si no hay lugar, intente no perder el equilibrio, que éste será necesario para su viaje, además de la paciencia.
Tendrá que seguir cabalmente las indicaciones del chofer, usted hará doble fila y dirigirá atrás, porque de acuerdo con la visión del chofer todo lo ve vacío y hasta atrás siempre hay lugar.
Vaya sentado o parado, sujétese fuerte, no intente hacerse el valiente y hacer como que no pasa nada, pues la odisea apenas comienza. Usted se sentirá como en una película de acción: es posible que el chofer se crea Vin Diesel, irá rebotando en cada tope, chocando con otro que lo verá feo. Hágase el desentendido. No se suelte o caerá.
Si usted es de las personas que no les molesta la música disfrutará el recorrido, pero si es todo lo contrario, preparé sus oídos para ser erotizados con el reguetón, cumbia, banda y todo su repertorio musical. Favor de llevar cambio, porque a mitad de su recorrido y para colmo de usted, el chofer como buen cuate subirá al vendedor de chicles, al cantante, al que siempre tiene problemas, al payasito, etcétera, todo esto para que usted coopere con cada una de las causas, mientras su recorrido será lento y apretujado.
Si ya está por bajar y se encuentra del lado de la ventana, pida permiso para salir; el pasajero de al lado hará el mismo giro, dejando un estrecho espacio. Su trasero tendrá que rozar, no sólo el hombro sino la mitad de la cara del otro. Al momento de levantarse, solicite que alguien toque el timbre, recuerde que es necesario pedir la parada anticipada, porque si lo hace después, tendrá que caminar y, si bien le va, será una calle la que regrese, pero si no, serán hasta dos o más.
Finalmente, no espere a que la unidad se pare por completo: bájese lo más rápido que pueda porque el chofer tendrá prisa por no ser quemado.









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