Consultario
  • Ensayo
  • Museo
  • Narrativa
  • Opinión
  • Palimsesto
  • Poesía
  • Teatro
  • Directorio
  • Tendencias
  • e-consulta
6a00d8341bfb1653ef019b016487c2970d
KAOS 0

George Steiner, la banalización del pensamiento

· agosto 11, 2017

 

Antonio Bello Quiroz

 

Dios se aferra a nuestra cultura, a nuestras rutinas del discurso,

es un fantasma, de la gramática. George Steiner.

 

Francis George Steiner es considerado uno de los críticos literarios y ensayistas vivos más brillantes. Su especialidad es la literatura comparada. Lo suyo es la profundidad del pensamiento. Erudito, trilingüe perfecto, políglota que nos ha dado monumentales trabajos sobre Antígonas o estudios profundos como Tolstoi y Dostoievski, que fue su primer libro; también ha realizado un lúcido estudio sobre Martin Heidegger, autor al que llega por mediación del filósofo Leo Strauss. También ha abordado temas que permiten volar en muy profundas reflexiones sobre La dificultad, el Lenguaje y el silencio, la Nostalgia del Absoluto, o sobre Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento, entre muchos otros textos.

Nacido en París en abril de 1929, de una madre vienesa y un padre judío dedicado al trabajo jurídico en un banco de Viena. Se ven obligados a huir del ambiente de antisemitismo que se empieza a instaurar en Austria y las acciones de un alcalde, Lueger (quien después sería inspiración de Hitler). Su destino era la Gran Bretaña, pero se quedaron en París. Su padre lo educó con una rigidez casi militar: le leía la Ilíada no recién aprendió a hablar el niño George, tenía que hablar en perfecto alemán, inglés y francés, las tres lenguas que se hablaban en su entorno familiar. Él así reconocería la naturaleza de su formación: “acepté, con ardor absoluto, la idea de que el estudio y la sed de comprensión eran los ideales más naturales, más determinantes”.

Un nuevo exilio, ya con las terribles consecuencias del nazismo encima, llevó a la familia a Nueva York en 1940. Estudió en la Universidad de Yale, y después en Harvard para más tarde viajar a Oxford. En su brillante ensayo de 1967 Lenguaje y silencio va a denunciar que el mayor (y peor saldo) después de la barbarie de las dos grandes guerras es la pérdida de valor de la palabra. En una palabra, con sus trabajos y críticas Steiner se ha vuelto la conciencia moral de la época. En el año de 2001 le fue concedido el premio Príncipe de Asturias en Comunicación y Humanidades. Por entonces preparaba su Gramáticas de la creación, libro que empieza con una frase demoledora: “No hay más principios.”

La obra ensayística de Steiner vale en toda su extensión como referencia profunda sobre una importante cantidad de temas; sin embargo, hay uno que llama la atención: se trata de lo que él llama Presencias reales, un libro de 1988 donde estableció que las palabras y signos están organizados por intuiciones filosóficas, históricas y religiosas que sin existir no dejan de manifestarse; “en nuestro vocabulario y en nuestra gramática habitan metáforas vacías y gastadas retóricas que están firmemente atrapadas en los andamiajes y recovecos del habla de cada día, por donde yerran como vagabundos o como fantasmas de desván”. Se trata de una despiadada crítica a la banalización del pensamiento.

Para Steiner todas las teorías que buscan explicar la creación, el acto creativo en la poesía, la pintura o la música, escamotean lo esencial. Justamente eluden esas presencias reales en la obra que nos llevan de nuestro mundo a otro ajeno a nosotros y que se vuelve inaccesible a nuestra explicación. Vivimos, según Steiner, una perpetua postrimería, una cultura del comentario que es parasitaria de las grandes obras. Vivimos en la época de epílogo.

Un mandato es el que se hace obedecer en las sociedades occidentales contemporáneas: el consumo. Pero ¿qué se consume? En términos de literatura, pintura y música, que son los tres ejes en que Steiner hace su análisis, abunda lo secundario y lo parasitario. La humanidad se ve invadida a diario por millones de palabras, tanto impresas como emitidas por la televisión y, fundamentalmente, por las redes e internet.

Posverdad o metaverdad son dos términos que se acuñan o utilizan para señalar la tendencia al murmullo informativo. Steiner habla de los murmullos o comentarios estéticos pero nosotros bien podríamos rebajar sus comentarios para señalar esta invasión de juicios improvisados en política y otras malas artes. Existe una proliferación de pensamiento secundario e interpretativo.

Sin duda, donde más podemos ver este afán por lo secundario es en la política, pero el periodismo es también un espacio propicio para los comentarios secundarios, sumisión al poder y lucro de prejuicios y habilidades rastreras. El manejo diario de la información, la velocidad con que se suceden las notas, la imposibilidad de ejercer una mínima reflexión crítica, vuelven al periodismo una actividad anestésica. Lo decía Steiner en 1988, las cosas han empeorado a un grado tal que, con la capacidad de la web de informar y comunicar en tiempo real, lo anesteciante del periodismo se extendió a prácticamente todas las actividades sociales. Todos son periodistas, todos intelectuales, todos fotógrafos, en una palabra, todos artistas.

Esta banalización del pensamiento y de la creación se encuentra sometido a la temporalidad, a lo efímero, a la velocidad de la imagen. El periodismo, o la práctica del comentario, nos incitan a que entronemos la sensación momentánea, aunque se adopten disfraces de conocimiento científico o se le agregue el prefijo “neuro”. El interés, desde luego, está a tono con lo pragmático, dejando de lado lo estético. La originalidad se ve relegada por la novedad.

Las grandes obras, señala en Presencias reales, el arte, la literatura, la música o la danza, no escapan a este afán periodístico de abarcar los trabajos y los días de los hombres. Se hacen adaptaciones sin mayor sentido que el consumo, la inmediatez y la industrialización.

Los trabajos de Steiner tienen la gracia que es propia del arte, se vuelven una constante denuncia sobre la banalización del pensamiento que ha tocado incluso a las mayores expresiones de lo humano: la poesía, la música, la pintura. Basta con echar un vistazo a lo que se hace pasar por “arte contemporáneo” para darle la razón.

 

 

Share Tweet

admin

You Might Also Like

  • nave-de-los-locos-420x243 KAOS

    Las locuras y sus naves

  • KAOS

    Dalí, Freud, Lacan

  • el_poder_del_silencio-1030x687 KAOS

    El silencio y la potencia de la palabra

No Comments

Leave a reply Cancel reply

Recientes

  • Gorilas en Trova 0

    Tirsso Castañeda: sinapsis y revelaciones

    Abril 20, 2022 / Por Maritza Flores Hernández Rodeado de su obra, el artista plástico Tirsso Castañeda conversa sobre cómo el arte es revelación del yo interior, de ...

    On abril 21, 2022 / By admin
  • teatroprincipal_puebla
    Tinta Insomne 0

    Las calles de Puebla

    Fabiola Morales Gasca (Portada: Teatro Principal de Puebla. Tomada de https://www.mexicoescultura.com/recinto/50387/teatro-principal-de-puebla.html#prettyPhoto) Siempre he amado las calles del Centro Histórico de Puebla. El Teatro Principal fue, durante mucho tiempo, ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • picasso_blue1
    DCTS 0

    Las madres y el otoño

    Márcia Batista Ramos (Portada: Pablo Picasso, Madre e hijo, 1901. Periodo azul)   Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos, precediendo ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • Fronteras infranqueables
    Ensayo 0

    Fronteras infranqueables

    Jorge Escamilla Udave   La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los más ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • secesionenmexico
    Las malditas ciencias sociales 0

    ¿Cuántos regionalismos caben en el nacionalismo?

    Cúmulo Obseso / Aarón B. López Feldman   ¿Quién recuerda cuando la nación hace memoria? Jesús Martín-Barbero   Cuando hablamos de nacionalismo y de regionalismo hablamos de la ...

    On noviembre 20, 2020 / By admin
  • Directorio

© 2013 Solo Pine Designs, Inc. All rights reserved.