Consultario
  • Ensayo
  • Museo
  • Narrativa
  • Opinión
  • Palimsesto
  • Poesía
  • Teatro
  • Directorio
  • Tendencias
  • e-consulta
222Consul1
KAOS 0

Freud y su madre

· mayo 11, 2019

Antonio Bello Quiroz

 

Para el investigador más profundo de lo humano, Sigmund Freud, el inventor del psicoanálisis y de quien recién el 6 de mayo pasado se celebró su natalicio, “la única relación que le aporta una satisfacción ilimitada a una madre es la relación que ésta establece con su hijo”. La madre se le revela para el niño como el Otro primordial, es la primera representante de la cultura y cumplirá con la función de inscribir los significantes en el cuerpo del niño. La madre es la primera verdad para el hombre.

Amalia Nathansohn, nacida en Brody en 1835, fue la madre de Freud cuando ella tenía 19 años. Es descrita por Élisabeth Roudinesco, en su libro biográfico Freud en su tiempo y en el nuestro, como “una mujer delgada, elegante, bella”, pero sobre todo se trata de una mujer muy jovial. En contraste, se destaca también su carácter y enorme resistencia física, psíquica y moral. Cuando Amalia se casa con Jacob, el padre de Freud, éste le lleva 20 años de diferencia en edad. Sigmund (entonces llamado Segismundo), Schlomo-Shelomoh, fue su primero de ocho hijos, su orgullo y motivo de altivez. Ernest Jones, biógrafo de Freud, señala que Amalia le llamaba a Sigmund “mi Sigi de oro”, y nunca fue un secreto para nadie que se trataba de su hijo preferido. Élisabeth recoge una anécdota que cuenta que: “Un día, en una pastelería se encontró con una anciana, que le anunció que su hijo sería un genio.” Ella creyó en todo el augurio de la anciana y le comunicó su convicción a Jacob, padre de Sigmund, quien a su vez desde entonces profesó una admiración profunda por su hijo, de quien esperaba que algún día sería mejor que él mismo y le preparó un destino diferente al de sus antepasados: ya no el comercio sino el saber; quizá con este acto le abrió al futuro psicoanalista la posibilidad de no quedar del todo atrapado en el amor devorador de esa joven madre.

Freud le da a la madre un lugar esencial en su teoría, aunque hay que decir que es más la relevancia que da al deseo de la madre que a la imagen idealizada y romántica de la “buena madre”. Mantuvo una relación de excesivo apego con su madre; por él mismo sabemos que es casi una relación de intensa seducción, la miraba en su infancia “como una mujer a la vez viril y sexualmente deseable”, señala Roudinesco. Amalia era Mujer y Madre a la vez. Freud consideraba que “los niños que habían sido preferidos por su madre acarreaban consigo, una vez llegados a la edad adulta, un optimismo inquebrantable”. Podríamos decir que un rasgo de este trazo unario lo podemos reconocer en el hecho de que Freud siempre tuvo la convicción de que su obra estaría a la altura de las aportaciones de Darwin.

En un muy interesante texto de Freud que lleva el título El tema de la elección de cofrecillo, escribe el maestro vienés: “Podríamos decir que para el hombre existen tres relaciones inevitables con la mujer aquí representadas: la madre generadora, la compañera y la destructora.” Aunque de alguna manera podríamos decir que, en tanto que la madre es la primera que introduce las marcas e insignias que configuran modos de gozar en el sujeto, adopta tres formas en el curso de la vida: la madre misma (la madre del deseo edípico), la amada elegida a su imagen y la madre tierra que acoge en su seno (la muerte). Y más adelante, en el mismo texto de la elección de cofrecillo, escribe “el anciano busca en vano el amor de la mujer, tal como primero lo obtuvo de su madre, y sólo la tercera de las mujeres del Destino, la muda diosa de la muerte le tomará en sus manos”. La madre es una sombra que amenaza con devorarnos (la Urmutter).

En sentido estricto, la relación intensa con la madre es un hecho de estructura en el sujeto sus vínculos con los modos del goce se derivan en el hecho de que ha sido en principio objeto del deseo materno. Hamlet escucha decir a su padre que se le presenta en forma de espectro: “Pero… cuídate del deseo de tu madre.” Deseo incestuoso y devorador que lleva a Jacques Lacan a realizar la analogía del deseo de la madre con las fauces de un cocodrilo, quien para transportar a sus hijos los toma entre sus fauces con el riesgo de que puedan cerrarse en cualquier momento y devorarle; lo que lo podría evitar es la intervención del padre, que haría las funciones de operar como “palo-piedra” que detenga el acto caníbal mediante el cual la madre reintegraría a su producto, es decir, le ponga límites al deseo materno. Lacan hablará entonces de la madre-estrago (ravage) para referirse a esta relación con carácter mortífero con el Otro materno. La madre estrago de alguna manera hace referencia a esa figura ambivalente de la madre omnipresente, castradora o madre fálica y sus reminiscencias sintomáticas de voracidad: trastornos del acto (acting out, pasajes al acto), bulimias, anorexias, etcétera, que se viven en todo sujeto y, hay que decirlo, con particular intensidad en la subjetividad femenina.

 

Share Tweet

admin

You Might Also Like

  • nave-de-los-locos-420x243 KAOS

    Las locuras y sus naves

  • KAOS

    Dalí, Freud, Lacan

  • el_poder_del_silencio-1030x687 KAOS

    El silencio y la potencia de la palabra

No Comments

Leave a reply Cancel reply

Recientes

  • Gorilas en Trova 0

    Tirsso Castañeda: sinapsis y revelaciones

    Abril 20, 2022 / Por Maritza Flores Hernández Rodeado de su obra, el artista plástico Tirsso Castañeda conversa sobre cómo el arte es revelación del yo interior, de ...

    On abril 21, 2022 / By admin
  • teatroprincipal_puebla
    Tinta Insomne 0

    Las calles de Puebla

    Fabiola Morales Gasca (Portada: Teatro Principal de Puebla. Tomada de https://www.mexicoescultura.com/recinto/50387/teatro-principal-de-puebla.html#prettyPhoto) Siempre he amado las calles del Centro Histórico de Puebla. El Teatro Principal fue, durante mucho tiempo, ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • picasso_blue1
    DCTS 0

    Las madres y el otoño

    Márcia Batista Ramos (Portada: Pablo Picasso, Madre e hijo, 1901. Periodo azul)   Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos, precediendo ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • Fronteras infranqueables
    Ensayo 0

    Fronteras infranqueables

    Jorge Escamilla Udave   La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los más ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • secesionenmexico
    Las malditas ciencias sociales 0

    ¿Cuántos regionalismos caben en el nacionalismo?

    Cúmulo Obseso / Aarón B. López Feldman   ¿Quién recuerda cuando la nación hace memoria? Jesús Martín-Barbero   Cuando hablamos de nacionalismo y de regionalismo hablamos de la ...

    On noviembre 20, 2020 / By admin
  • Directorio

© 2013 Solo Pine Designs, Inc. All rights reserved.