Mariela Arrazola Bonilla
Recientemente tuve la oportunidad de ver un documental estadunidense titulado Food Inc., que al español han traducido como Comida.
A través de varios capítulos nos muestra un panorama de cómo los procesos industriales han transformado lo que comemos. Imagine la producción serial donde un obrero hace la misma operación durante ocho horas diarias. Ahora imagine que la materia prima que transforma es un cerdo o un pollo o una vaca viva, y luego imagine el absoluto grado de deshumanización del campo de exterminio nazi: de ahí sale su hamburguesa.
No se trata solo del sufrimiento del animal cuando lo sacrifican, se trata de cómo los crían, en bodegas sin luz, apiñados, engordando con maíz transgénico, defecando sobre su comida, llenos de heces, enfermos por la e. coli hemorrágica.
La industria de la comida rápida requiere carne barata. Los productores se vuelven proveedores de grandes empacadoras por medio de contratos donde se les exige implementar los procesos industriales antes descritos, y si se niegan les cancelan los contratos, los mantienen en un esquema de endeudamiento que hace que no cuestionen, que no se opongan.

Escena del documental Food Inc.
También en este entramado interviene la empresa que controla todas las semillas transgénicas en Estados Unidos, y lo que dicha empresa hace mejor es tener un enorme equipo de abogados que demandan a productores independientes hasta dejarlos en la ruina; su misión consiste en que toda la humanidad les compre semillas.

Imagen del documental Food Inc.
Así, por ejemplo, si una abeja poliniza un maíz no transgénico, porque voló del campo transgénico al otro que no lo es, el agricultor es demandado por robar propiedad industrial, por la información genética de la semilla que la abeja llevó de un campo a otro. Suficientemente ridículo, ¡cierto!, pero así se mueve hoy día el mundo industrial basado en las patentes.
Y si acaso piensa que esta crónica del absurdo y la avaricia nos es ajena, pues lamento decirle que nuestro gobierno federal está por presentar a los legisladores una propuesta para sembrar semillas genéticamente modificadas por la misma empresa que el documental menciona. De aprobarse, espere usted el fin de los tiempos… espere a que nuestros campesinos sean demandados por polinizar sus campos con las semillas genéticas.

Imagen del documental Food Inc.
En muchos países europeos y asiáticos la sociedad civil ha emprendido una guerra declarada contra Monsanto y empresas empacadoras como Tyson. Desde estrategias de street art, como las que algunos artistas han documentado en el video de Youtube Art Against Monsanto, hasta manifestaciones de la sociedad civil.
Pero la mejor y más castigadora manera de mostrar su descontento es el consumo al que llamaré ilustrado. ¡Pide a las marcas que sus productos contengan etiquetas completas y exige a PROFECO que etiquete los productos genéticamente modificados!
Twitter: @MarielaArrazola









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