Fabiola Morales Gasca
Para Lupita Quiroz
Bicha caminaba entre las plantas
como quien acaricia el viento.
El sol caía sobre su lomo
y enternecía mis mañanas.
Ráfaga de pelos acompañando
las estancias de mi soledad apaciguada.
Maullaba lento o exigente de acuerdo
a cada día de la semana.
Bicha corría tras el ratón,
tras lagartijas de aire,
híbridas ausencias
y breves encuentros de libros.
Devoraba sueños y enternecía la lluvia
de mis horas de lectura en cama;
Bicha entre libros y plantas fecundas
contenía el instante de la creación.
Ignoraba mi fortuna de poseerla,
de pasar la palma de mi mano
—forma pausada sobre su lomo—
ignoraba de su tiempo gatuno,
anteriores vidas errantes.
Cuando llegó a mí, era tímida,
cuando se fue, era rebelde
—¡leímos tanto juntas!—.
Todos los libros
de mi casa lloraron su fugacidad,
fructífera sentencia del olvido
mientras tendida en fría camilla
de hospital se diluía.
[lento maullido
que duerme en paz]
Bicha se ha ido sin que me despidiera,
la casa estaba lejos
pero nuestras mañanas
de lectura cerca
—¿las recuerdas?—.
Hoy, mientras leo,
Bicha camina entre las plantas.
Efluvio de manías
y nítidos pelos
que acarician el viento.









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