Lyn Ignacio Aguilar Moya
La teoría cuántica asegura que un átomo tiene la capacidad de estar en distintos lugares en un mismo momento, pero cuando el ojo humano lo mira, le ubica en un solo lugar. Cosa similar ocurre cuando tomo el DVD de la película Ella (Her, USA, 2014), donde Theodore (Joaquin Phoenix) se enamora de Samantha (Scarllet Johansson), quien es el sistema operativo de un dispositivo móvil. Al tener la película en mis manos él y ella son desconocidos, se enamoran, se empatan y separan en un mismo momento, pero al darle play miro la historia en línea recta y todo sucede paso a paso.
Podemos decir que el sujeto crea la realidad, selecciona sin notarlo de todas las posibilidades una sola, la cual corresponde siempre a la naturaleza del objeto. Es decir, cuando el sujeto mira una silla los átomos se alinean para crear siempre la imagen y el concepto de silla. Cuando veo a Theodore veo a alguien que es en distintos momentos hombre, redactor, empleado, turista y muchas otras cosas, pero todas subsumidas en una persona. Esto es, una persona tiene innumerables roles pero tiene una sola naturaleza, que se evidencia cuando otro le ve y le reconoce como semejante.
Uno es persona en tanto semejante, quien identifica la naturaleza humana es el otro, de ahí la importancia de la comunidad o sociedad. La naturaleza de la persona, de acuerdo con Tomás de Aquino, consiste en cuerpo y alma. El cuerpo es materia, el alma es la racionalidad que es fuente de la voluntad. Regresando a Theodore, la película lo exponen como un solitario que trabaja como escritor de cartas, mismo que está cursando por un rompimiento amoroso. Un día se siente intrigado por un nuevo y avanzado sistema operativo, el que promete ser una entidad intuitiva con cada usuario, lo prueba y en poco tiempo se enamora del sistema, se enamora de Samantha; el sistema se muestra como una mujer con una seductora voz femenina, se proyecta como una mujer perspicaz, sensible y sorprendentemente atractiva.
Samantha hace sentir a Theodore que ambos están involucrados en una relación que corresponde a la realidad humana. Pero Samantha, al no tener cuerpo, no tiene límite. Theodore día a día la singulariza y crea para sí un ser humano real, una persona. Sin embargo, Samantha responde a otra realidad, como en la mecánica cuántica: ella puede estar en muchos lugares al mismo tiempo, hablar, enamorarse y ser amada por muchos a la vez. Theodore se entera de esa situación, se deprime y rompe con ella; le resulta imperdonable que esté enamorada de tantas personas al mismo tiempo. Aparece un conflicto moral.
Para Theodore, como para todo ser humano, el cuerpo representa la vida, es la evidencia del transcurso del tiempo, pero también es de lo que nos apropiamos cuando aparece el amor. El cuerpo del otro es el lugar donde habita mi deseo, por tanto, debe cuidarlo, me pertenece.
La película es simple en cuanto a producción, pero profunda en cuanto a los niveles de mensaje. Lo que narra fue lo que al terminar de verla llegó a mi mente y comparto con ustedes.









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