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05 El libro de Helí Morales_
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“El sujeto del inconsciente”, de Helí Morales

· septiembre 1, 2017

Antonio Bello Quiroz

 

Quiero agradecer al grupo Appeler, la invitación a compartir mis impresiones sobre Sujeto e inconsciente, este nuevo trabajo de mi amigo Helí Morales.

El psicoanálisis está sostenido en un discurso inédito, lo que hace indispensable que constantemente se tengan que hacer deslindes epistémicos con otros saberes, deslindes que a su vez son puentes dialógicos donde recíprocamente se forjan nuevos saberes.

Helí Morales en este trabajo realiza marcajes epistémicos en torno a una construcción conceptual fundamental para el psicoanálisis: el sujeto del inconsciente.

Se trata de un inédito y Helí se propone hacer un fotograma epistémico con lo que esto implica; hace el recorrido por el tiempo de su elaboración incorporando las voces, los silencios y los textos implicados, los encuentros y desencuentros.

El diseño epistemológico del sujeto del inconsciente está firmado por Jacques Lacan, pero no está sólo, desmontar el diseño de este inédito es lo que se propone el autor. Su construcción, su topología epistémica, la realiza en dos dimensiones interrelacionadas, una intertextual que hace referencia a la exterioridad de una época, y otra dimensión intratextual que apunta a la interioridad de una obra.

Inevitable revisar la obra y los aportes de autores con quienes Lacan experimenta encuentros y desencuentros, siempre con el azar como telón de fondo: Lévi-Strauss, Heidegger, Hegel y Freud son fundamentales si se quieren recorrer los puentes que fueron necesarios para arribar en 1953 a la nominación de sujeto del inconsciente.

No se puede sostener una apuesta en psicoanálisis si no se transita por los caminos laberínticos de la transferencia que, con sus picos de amor y odio, producen textos.

Este libro, como toda la obra de Helí y su trayectoria en el psicoanálisis, es una muestra en acto de la transferencia que mantiene con la letra, con la escritura, y con el psicoanálisis.

Helí Morales recoge el guante sobre la problemática relación del sujeto y la ciencia y hace en este trabajo una suerte de arqueología para poder encontrar las piezas con que Lacan fue armando la noción de sujeto del inconsciente, ya que el psicoanalista francés nunca enunció su proceder epistémico. Lo que Helí nos dice es que intenta aquí hacer una cartografía fantástica, mapa de geografía y tiempo de elaboraciones epistémicas.

La dimensión del sujeto y su posición ante el saber atraviesa el siglo XX y lo que va del XXI y se expresa en las ciencias políticas y las prácticas discursivas como la sociología, la antropología, desde luego la filosofía. Ante esta amplia variedad de nociones del sujeto, señala Helí, es indispensable hacer un recorrido por autores como Descartes, Kant, Hegel, Marx, Nietzsche, Freud; además Heidegger, Saussure y Wittgentein son revisados, analizados, relacionados con otras posiciones discursivas, como las de Foucault, Derrida, Deleuze, Barthes o Althusser. Un recorrido vasto es lo que Helí realiza para poder dar sustento a la nominación sujeto del inconsciente.

Lacan acuña la expresión sujeto del inconsciente y al hacerlo introduce un inédito, y con ello subvierte la noción del sujeto clásico, cuestiona al sujeto de la fenomenología y la psicología académica que se erige como poseedor del saber y toma a la conciencia como el eje de su existencia y centro del conocimiento. En su construcción, nos muestra Helí, Lacan parte de reconocer al sujeto de la ciencia, ese invocado por Descartes y que es el punto de partida para la subversión del sujeto clásico. Lacan revela que Freud demuestra que, como Descartes, no puede haber sujeto sin pensamiento, pero no todos los pensamientos son conscientes: hay pensamientos inconscientes. Así, y aquí ubicamos algo de lo inédito, el sujeto es efecto del lenguaje y está sujetado a pensamientos que escapan a su conciencia.

Lacan nos enseña que el sujeto es efecto del significante: lo es por el hecho de ser sexuado y estar atrapado en las redes del deseo, agujerando la verdad. El advenimiento del sujeto del inconsciente tal como Freud lo delineó y Lacan lo enunció, se establece cuando existe una diferencia radical entre el sujeto y el saber. Ese no saber también atañe a la muerte. Sexualidad y muerte barran al sujeto y lo hacen errar por el mundo.

Helí en este trabajo nos hace ver fácil lo que resulta sumamente complejo, hace un tapete con muchos hilos y tejido fino en torno al sujeto del inconsciente y nos deja ver que el sujeto no es yo, ni presencia, ni sustancia, menos conciencia; es un corte que se vincula, en tanto que sexuado, a un objeto de su deseo que lo agujera. La sexualidad y la muerte agujeran la verdad porque presentan la existencia sujetada al deseo y el goce.

Helí, una y otra vez, insiste en decirnos, en dejar muy claro que el sujeto del que se habla aquí es efecto del lenguaje y, por ello, también está determinado por una parte que jamás se recuperará y que hace que el sujeto no sea unidad: está dividido por el lenguaje y por algo de lo real que señalará sus impasses.

Este libro es parte de un tríptico junto con Sujeto y estructura y Sujeto en el laberinto. Este trabajo que hoy presentamos es la tercera edición desde 1991. Un libro revisitado por su autor tiene el valor de poder añadir sobre lo ya andado, añadir lo que la experiencia, las lecturas, las elaboraciones van a aportar para enriquecer lo ya escrito. Estamos entonces ante un trabajo enriquecido por más que el autor nos advierta que no se trata de una re-escritura en tanto que un libro es el espejo textual del pensamiento de un autor.

En este trabajo se abarca lo trabajado por Lacan en torno al sujeto de 1932 a 1953 y está organizado, como ya dijimos, para visualizar ese inédito llamado sujeto del inconsciente. Se vislumbra porque es hasta 1961 que Lacan avanza la definición del sujeto como lo que es representado por un significante para otro significante.

El trabajo que Helí Morales nos presenta es un trabajo de largo aliento, como no puede ser de otra manera si se aborda lo que bien podría ser considerado la columna del psicoanálisis contemporáneo: el sujeto del inconsciente. El libro está organizado en cinco partes: la primera es sobre redes epistémicas y nos habla justamente de esos inicios del encuentro de Lacan con la locura, pero no sólo eso, también de sus primeras elaboraciones a partir de lo que el psicoanalista francés va encontrando en su lectura de Freud; la locura, el delirio, el conocimiento, se vinculan con la clínica, el acto y la ciencia de la personalidad como las problematizaciones de los primeros años y las redes epistémicas que será necesario construir y, para nosotros, gracias al trabajo de Helí, recorrer. Esta primera parte es una exposición rigurosa de los planteamientos sobre la locura, el crimen y la paranoia en Freud y en Lacan, pero también se hacen deslindes, límites y litorales con la psicología y la fenomenología, además de la psiquiatría. En el capítulo quinto de esta primera parte, intitulado “Agresividad y espejo”, escribe Helí:

“El estadio del espejo, si bien se fundamenta en lo inaugurado por Freud, intenta dar cuenta de lo que él no precisó. Freud dice: ‘La identificación es un fenómeno psíquico que implica una transformación’. Lacan retoma esto pero lo enlaza en un proceso dialéctico donde el otro ocupa su lugar en relación a la imagen especular. La identificación del niño con su propia imagen permite la identificación con otro y por lo tanto la posibilidad de relación del niño con lo social. Ahora bien, no se trata del niño, sino del yo. Esto es importante porque implica la relación del yo consigo mismo. Sí, la problemática del narcisismo hace presencia. Pero también la de otros. Lacan intenta resolver este embrollo planteando que en el momento en que se constituye ese yo “narcisista” se introduce el otro como aquello en lo que se aliena este yo. Es decir, la imagen del propio cuerpo es ‘otro’. Ésta es la descripción más radical del espejo.”

A la segunda parte, que se titula “Legitimación freudiana”, Helí nos introduce planteando las introducciones de lacan al psicoanálisis en los años cuarenta con su inclusión en la Sociedad Psicoanalítica de París y sus trabajos sobre la agresividad y el espejo. Pero la introducción de Lacan que destaca el autor es la de 1953. Hace su entrada a la epistemología y a la práctica del inconsciente. Pero no sólo a eso se introduce Lacan aquí, también lo hace a una dimensión política del psicoanálisis al tomar posición con respecto a una praxis legitimada en la obra de Freud, aunque ésta les resultara desconocida.

Sí, el psicoanálisis es una investigación, una clínica y una teoría, pero además tiene una dimensión política. Momento fecundo el del Lacan de los años cincuenta. Se introduce al campo freudiano, señala Helí, donde habrá de reconocer y resignificar la obra de Freud en el orden simbólico, que al anudarse con los otros dos registros, Imaginario y Real, hacía posible estructurar. Es a partir de este momento que el inconsciente se piensa estructurado como un lenguaje.

Y cómo no darle todo su valor a este momento si es justamente donde, señala Helí, se sentarían las bases de las nuevas propuestas teóricas, epistemológicas y clínicas del psicoanálisis, a partir del famoso discurso de Roma, que fue llamado por Lacan “Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis”.

Después de pasar por París y Roma, y del encuentro teórico entre Freud y Heidegger, entre el trauma y el fantasma, en esta segunda parte Helí incluye un texto hermoso y preciso: “Poesía y Tiempo”. Lacan con Heidegger. No podía faltar un trabajo como éste en un libro escrito en tono poético. Hay que decir que Helí Morales, en este y en todos sus libros, adereza el psicoanálisis con poesía, quizá en concordancia con la aseveración que nos hace en el sentido de que es la poesía quien inicia a Freud. Escribe Helí: “La voz de Goethe hecha poema precipita al entonces joven vienés a abrazar la ardua carrera de medicina.” Así, desde esa poética es que Freud se aleja lo necesario de la ciencia, o como lo dice Helí: “escribe una poética en forma de ciencia de los sueños”. Helí hace un tríptico poético de Freud con la interpretación de los sueños, el chiste y su relación con el inconsciente, y la forma en que lo escribe deja ver la propia vena poética: “El libro de los sueños, el texto sobre el rayo que estalla en el chiste y el tratado sobre las sorpresas juguetonas de la vida diaria forman el tríptico poético de Freud.”

Lacan retorna en 1953 a la poética freudiana, la extiende, la confronta y la precipita. Helí nos muestra que Lacan extiende la poética freudiana más allá de la filosofía, la confronta con la ciencia lingüística y la precipita a los caminos de la locura y el acto. Nos propone nuestro amigo que valdría la pena problematizar la relación entre la poesía y el psicoanálisis a partir de un enigma provocado por la lectura que Lacan hiciera de Hiedegger a principios de los años cincuenta, es decir, la relación entre Poesía y Tiempo. Para realizar esta problematización, Helí propone como trazo una frase lacaniana, “el analizante hace poesía”, y una vía abierta por Freud en 1900: el sueño. El sueño y su relación con la poesía.

El sueño precipita a una estética poderosa y singular. Helí escribe: “el sueño es la estética nocturna de la vida cotidiana”, y más adelante: “en el sueño se produce una estética casi insoportable, quizás por eso los sueños se olvidan”. Sabemos que el sueño es la realización figurativa del deseo: “el sueño es la escritura poética del deseo”. Este capítulo, como todo el libro, es sumamente enriquecedor y sirvan estas expresiones de Helí para incitarles a la lectura. Esta segunda ofrece recorridos de Lacan muy necesarios para poder construir la noción de sujeto del inconsciente: la ley y el lenguaje, ese pasaje necesario entre Lévis-Strauss y Freud (particularmente les recomiendo que se detengan un apartado del capítulo onceavo, que se titula “El brujo y el psicoanalista”); también el psicoanálisis y la ciencia, donde ahora se analiza la relación de Lévi-Strauss y Lacan. También aborda Helí la relación de Hegel y Freud, la dialéctica, el deseo y el Otro. Cierra, desde luego en la relación de Hegel con Lacan a partir de la muerte, el tiempo y el lenguaje. Aquí quisiera detenerme un momento.

Desde que Lacan empezó a escribir, dice Helí, no dejó de hacerlo sobre la praxis clínica: problematiza los fundamentos de la clínica, no su instrumentación técnica. Curiosamente es de Hegel, de la filosofía, de donde extrae por estos años cincuenta los conceptos que le permiten pensar la clínica. Aquí Helí coloca al lenguaje y la palabra como catapultas para pensar la clínica, teniendo a la interpretación como el gozne que posibilita la praxis clínica. Aclara que la interpretación se efectúa no sobre lo imaginario sino desde los “pentagramas” de lo simbólico. Es justamente porque el sujeto se encuentra determinado por las redes simbólicas, que es en el mismo registro de dicha determinación donde el analista deberá intervenir.

Hay aún dos partes más en el libro. No quisiera, sin embargo, alargar más el momento de escuchar al autor de este libro que desde ya considero de lectura necesaria si se quiere recorrer la construcción del sujeto del inconsciente. Permítanme solamente leerles la forma en que Helí nombra a estas dos partes. La tercera parte la llama justamente “El sujeto del inconsciente”. Sirva lo que les he mencionado aquí como invitación a llegar a esta tercera parte donde anuda lo dicho en las dos primeras partes para hacer intertextualidades, ese tejido que lleve al armado del sujeto del inconsciente como el concepto nuclear del texto. Hegel, Heidegger y Lévi-Strauss vuelven a ser los ejes en torno a quienes va bordando Lacan al sujeto del inconsciente. Cierra el libro con, también, “El sujeto del inconsciente”, pero ahora desde las intratextualidades. Así, el recorrido ahora va sobre el sujeto y los espejos y las palabras, el erotismo, el amor y la agresividad, parte de pasiones y laberintos, de callejones sin salida.

Yo veo en el libro muchas cosas, pero esencialmente veo la huella de una pasión, muchas horas de trabajo y un compromiso ético con la transferencia a la letra. Esto que veo, aderezado con la amistad, hace que sea un enorme gusto estar junto a la obra y la persona de Helí Morales.

[email protected]

——

La presente colaboración fue leída en la presentación del libro El sujeto del inconsciente. Diseño epistemológico, del Dr. Helí Morales, editado por Samsara y organizada por el grupo Appeler en Puebla el pasado 25 de agosto.

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