Consultario
  • Ensayo
  • Museo
  • Narrativa
  • Opinión
  • Palimsesto
  • Poesía
  • Teatro
  • Directorio
  • Tendencias
  • e-consulta
441
KAOS 0

El silenciamiento mortífero

· julio 20, 2017

Antonio Bello Quiroz

 

Es prácticamente un lugar común decir que la realidad mundial y nacional se nos muestra confusa, caótica, con una marcha de destructividad que no se detiene.

Las instituciones que sostenían el imaginario social se encuentran desfallecientes: familia, iglesia, partidos políticos, etcétera.

Ante tanto vacío, paradójicamente, el mercado se inunda de paliativos, modos de anestesiar la vida; el consumo se muestra como lo único que da sentido: hay que consumir para ser. El consumo como la vía para la felicidad y el éxito. Hay que consumir lo que sea, drogas, sexo, imagen, lo que sea.

La realidad se nos muestra hostil, y lo es de manera generalizada; la vida privada se agota, no hay espacio para la vida interior; el lugar de “interacción” son las redes sociales, todo habrá de hacerse público para existir.

Llena de contradicciones, la realidad posibilita que los extremos se junten: es factible establecer contacto en tiempo real con alguien al otro lado del mundo, al mismo tiempo que nos sumimos en la más generalizada soledad. Estamos inundados de información y al mismo tiempo actuamos como lo hace quien no tiene conciencia. Sabemos de los efectos del cambio climático y hacemos como si nadie supiera.

Freud hablaba de “neurosis actuales” como aquellos fenómenos producidos por lo que mantiene la tensión sexual somática alejada de la esfera psíquica, es decir, por todo lo que interfiere en la elaboración psíquica. Son modos de satisfacción sustitutiva. A partir de estas nociones podemos ver algunas sintomatologías que dan lugar a nuevas subjetividades marcadas por un constante aplacamiento del deseo vía el silenciamiento de la palabra, en pos de un goce ciego, silencioso, mortífero. Las llamadas patología del acto: adicciones, suicidio, violencia (contra sí mismo o contra el otro), son expresiones de este accionar limitante de la palabra. El a-dicto es justo quien, desde un goce único, se cierra a la palabra que lo interroga. Antes de escuchar el deseo, que es deseo del Otro, tiene ya una respuesta, ante la posibilidad de un ¿quién eres? La respuesta es una: adicto. Eso antes que nada, la adicción es una defensa contra la angustia.

Si el deseo es deseo de Otro, el Otro (la cultura, la ley, el lenguaje, el cuerpo, etc.) se constituye en el lugar de la palabra, esto es, la función del Otro es operar como garante del discurso. Sin embargo, acudimos a una época donde el Otro se desdibuja, declina. La consecuencia de esto es un mundo que camina sin rumbo, o sin otro rumbo que su destrucción: ¿quién podría indicar otro rumbo que no sea el de la destrucción? Ésta es la cuestión: el mundo enfrenta una crisis de credibilidad generalizada. En México también sin duda, no hay rumbo ni salida ni emerge alguien, algo que, con un mínimo de credibilidad, proponga una salida para todos los males que socialmente se padecen. No hay Otro que opere de manera mínimamente creíble como garante del discurso.

Para Jacques Lacan, la “gran neurosis contemporánea” es la de la inexistencia del Otro. Desde luego que hay que matizar la expresión, porque decir que el Otro no existe más es un sinsentido ya que se requiere del Otro para que el lazo social se sostenga. La lectura correcta, creo, es que tenemos que lidiar con la “inexistencia” del Otro, es decir, el Otro existe pero no tiene cómo hacer valer su existencia, existe pero su funcionamiento es inexistente.

George Steiner inicia su Gramáticas de la pasión con una sentencia lapidaria: “no hay más principios”. Los semblantes está agujerados (fin de las ideologías se le ha llamado al fenómeno de la caída de los ideales) y se ha revelado que atrás no hay nada; el resultado es una angustia generalizada. Pero ya hemos dicho que la caída de los semblantes no puede ser absoluta, eso sería equiparable a la destrucción de la vida: en algo ha de sostenerse el lazo social.

Ese “algo” contemporáneo que es propuesto como garante de existencia no puede ser en otro elemento que en la imagen: acudimos a la imposición del imperio de la imagen. Con el riesgo que esto acarrea. Si el mandato de la época, como ya decíamos, es ¡consume!, ¡Goza!, el objeto de mayor consumo es la imagen. Ante la caída del Otro, ante su decline, existe un reforzamiento de lo especular. La declinación del Otro hace existir a la imagen del Otro, su doble. Pero este doble es, por definición, obsceno y feroz.

Con la modernidad acudimos a la caída de Dios, ese Uno que en la tradición medieval dirigía y organizaba el mundo, y en especial defendía a la sociedad del Mal encarnado en el Diablo. Dios como garante de orden. Desde el usufructo religioso, es la obediencia lo que se promueve como garante de orden. La ciencia vino a cambiar los paradigmas a partir de un sistema de pensamiento basado en la Duda. Para el naciente predominio de la razón, asentado en el “pienso luego soy”, el mal se queda sin lugar. Aparece lo irracional, la locura, la sin-razón, como aquello que hay que combatir, como lo que puede quebrar el orden. Así, el pensamiento es el garante del Orden, pero no se rompe por completo con el antiguo régimen, Dios queda como aquello que regula el pensamiento del hombre.

La modernidad se constituye con la técnica y ciencia que prometían un progreso ilimitado. Los avances técnicos, en el transporte y la comunicación, alcanzan su clímax en el romanticismo del siglo XIX. El tiempo adquiere otro valor, el mundo se acelera, se hace gris y crece rápido, muy rápido; los gritos que reclaman bajarse del mundo que empieza su ritmo vertiginoso se multiplican. La técnica y la ciencia aplicada se vuelven los garantes de orden, además de progreso y felicidad. La técnica, sin embargo, nos muestra su rostro más cruel al usarse ese avance de la razón, para la destrucción masiva y sin más razón que la del exterminio de lo diferente en los campos de exterminio nazis. El avance de la técnica nos mostró lo que debía de estar oculto, el rostro más siniestro de lo humano.

Con la Soha nazi, con el silenciamiento de la palabra, empezó la declinación del Otro, la muerte puesta en primer plano. El inicio de una época, la de la mortificación generalizada, globalizada. Pero aún se produciría un nuevo ideal, un nuevo garante de orden organizado en una fórmula “capitalismo salvaje” que ordena consumir. El nuevo ideal de orden se llama consumismo. Las guerras se vuelven selectivas, declaran enemigo a todo aquel que no se pliega al mandato de consumir, y más aún, bajo las reglas del gran capital.

El psicoanálisis, que nace también con la modernidad (pero como aquello que va a señalar las fallas de la misma modernidad), se declara en muchos sentidos subversivo con respecto a este cruel y perverso mandato. Abre un espacio a la palabra, un espacio donde se escucha todo aquello que no tiene lugar en la vida cotidiana, un espacio donde la diferencia hace lugar y posibilita que la singularidad del sujeto emerja. Un espacio donde, al hacer lugar a la palabra, se apuesta a un más allá de la imagen. Se trata de un oasis en medio de tanto silenciamiento mortífero.

[email protected]

 

 

Share Tweet

admin

You Might Also Like

  • nave-de-los-locos-420x243 KAOS

    Las locuras y sus naves

  • KAOS

    Dalí, Freud, Lacan

  • el_poder_del_silencio-1030x687 KAOS

    El silencio y la potencia de la palabra

No Comments

Leave a reply Cancel reply

Recientes

  • Gorilas en Trova 0

    Tirsso Castañeda: sinapsis y revelaciones

    Abril 20, 2022 / Por Maritza Flores Hernández Rodeado de su obra, el artista plástico Tirsso Castañeda conversa sobre cómo el arte es revelación del yo interior, de ...

    On abril 21, 2022 / By admin
  • teatroprincipal_puebla
    Tinta Insomne 0

    Las calles de Puebla

    Fabiola Morales Gasca (Portada: Teatro Principal de Puebla. Tomada de https://www.mexicoescultura.com/recinto/50387/teatro-principal-de-puebla.html#prettyPhoto) Siempre he amado las calles del Centro Histórico de Puebla. El Teatro Principal fue, durante mucho tiempo, ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • picasso_blue1
    DCTS 0

    Las madres y el otoño

    Márcia Batista Ramos (Portada: Pablo Picasso, Madre e hijo, 1901. Periodo azul)   Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos, precediendo ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • Fronteras infranqueables
    Ensayo 0

    Fronteras infranqueables

    Jorge Escamilla Udave   La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los más ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • secesionenmexico
    Las malditas ciencias sociales 0

    ¿Cuántos regionalismos caben en el nacionalismo?

    Cúmulo Obseso / Aarón B. López Feldman   ¿Quién recuerda cuando la nación hace memoria? Jesús Martín-Barbero   Cuando hablamos de nacionalismo y de regionalismo hablamos de la ...

    On noviembre 20, 2020 / By admin
  • Directorio

© 2013 Solo Pine Designs, Inc. All rights reserved.