Yadhira Ruiz
Han pasado 25 años desde que cerraron y archivaron La causa Morales, una investigación de Benjamín Espósito, protagonista de esa historia, interpretado por Ricardo Darín, abogado recientemente jubilado del Juzgado Penal en Argentina e interesado en escribir una novela tomando como referencia ese asunto.
¿Por qué desea dejar constancia? Hay recuerdos que permanecen y nos llenan de preguntas, como la repetida búsqueda de justicia que se expone en esta cinta de Juan José Campanella y parece ser la premisa. Sin embargo, las pesquisas y enredos sin conclusión alrededor de La causa Morales son un imán para Espósito, quien nunca olvidó, a pesar de los años, el tema.
Él es un hombre avejentado y jubilado que intenta ser galante con mujeres jóvenes, y es conocido por los trabajadores que le saludan con bromas y familiaridad en los juzgados. Viajó a un pueblecillo tras recibir amenaza de muerte, como resultado de las pesquisas alrededor de La causa Morales. Acude a ver a Irene para pedirle una vieja máquina y escribir una novela…
El primer momento transcurre entre la confusión de figuras borrosas que se mueven en una estación de tren que lentamente termina en un encuadre de los ojos de Irene que, estáticos, parecen querer gritar. Avanza lentamente la cámara, perdida entre manchas por la rapidez con que busca. Aparece una maleta, de repente una pareja se toma de la mano en señal de despedida. Caminan juntos, él sigue unos metros solo, voltea desde la puerta del tren, y más adelante desde el quicio de un vagón agita su mano, sube los escalones, sigue hasta su asiento, donde mira a la mujer otra vez de pie, estática aún. Se sonríen, él toma asiento quedando de espalda y ella sigue sin moverse hasta que se hace una distancia al comenzar la marcha del tren. Irene corre hasta colocar su mano en una ventanilla, que él alcanza rápidamente tras un grito ahogado. El tren sigue su marcha; ella queda un poco atrás. Benjamín corre por el pasillo para seguirle con la mirada, y comprenden que no pueden dar vuelta atrás. Se agitan, intentan no perderse de vista. Ella corre, sigue el tren, no puede más, se detiene al final del andén ya cansada, mientras se aleja el tren que gana velocidad. Benjamín sigue con la mirada en Irene y corre hasta el último vagón, donde se queda de pie tomado de la baranda, mirándola mientras se aleja.
La secuencia a continuación es en casa de Espósito durante la noche, donde él se encuentra escribiendo, arrancando hojas a medio escribir, para volver a escribir en otra… Sumido en el inicio de su narración y los recuerdos que a retazos intenta sumar la historia completa. Y que dejan de lado la clara atracción de Espósito e Irene, su jefa.
Basada en la novela La pregunta de sus ojos del escritor Eduardo Sancheri, coautor del guión y adaptación en compañía del director argentino Juan José Campanella, que la lleva al cine como El secreto de sus ojos, largometraje que participara en festivales en Europa y América, como los Premios Goya de 2010, en los cuales recibió el galardón a Mejor Película iberoamericana y Mejor Actriz revelación para Soledad Villamil (Irene). En el Festival de Cine de La Habana es ganadora de múltiples galardones.
El secreto de sus ojos fue estrenada en 2009 y catalogada como drama-suspenso, o thriller, en clasificación B15. Fue una coproducción entre Argentina y España y se estima una asistencia de dos millones y medio de espectadores. Es una de las más películas taquilleras de Argentina. También fue galardonada en 2010 en la categoría a Mejor Película de habla no inglesa (extranjera). Es la segunda cinta que logra esta distinción en la historia de la tierra de los rioplatenses, los Andes y las pampas.
La narración se dibuja en dos tiempos, que son pasado y presente, conectados por la investigación que Espósito intenta recuperar de nuevo, a modo de novela.
Así, Campanella va construyendo el rompecabezas que tiene como referencia un hecho el crimen en que violan y asesinan brutalmente a una mujer casada, y que da inicio a la investigación. El hecho ocurrió el 21 de junio de 1974, último desayuno en el hogar de Ricardo Morales y Liliana Coloto.
La narrativa visual en que Espósito es la que marca el desarrollo de esta historia, y en reunión de conocidos y lugares reconstruye el hecho, junto a la investigación.
El pasado se presenta como los recuerdos alrededor de la investigación, las pesquisas, los obstáculos, la pregunta constante: ¿cómo?, ¿quién? Y una obsesión creciente no sólo defiende “la causa”, como ellos la llaman, que también está llena de interrupciones.
La narración en general está excelentemente armada. Por su parte, la música de Federico Jusid es verdaderamente un soporte bien pensado.
Los personajes son completamente humanos; la justicia termina por ser sólo una búsqueda recurrente con defectos, falible, o un trabajo, y hace detonar acciones llenas de entrega, difíciles y cansadas que terminan siendo inalcanzables.
En cambio, las formas del compañerismo, la amistad como apoyo son la gran metáfora que termina por reflejarse en su más alta expresión, creando un clima virtuoso o de excesos lapidarios. El final parece anunciarse, aunque tiene un giro, como un olvido improbable y el amor como salvación, aunque también puede ser condena.
El elenco estuvo conformado por Ricardo Darín (interpreta a Benjamín Esposito), Soledad Villamil (como Irene Menéndez Hastings), Pablo Rago (Ricardo Morales, el esposo), Javier Godino (el novio de adolescencia), Isidoro Gómez y Guillermo Francella (Pablo Sandoval), compañero de Benjamín. Este elenco se suma en cada proyecto que realiza Campanella y consecuentemente realiza actuaciones espectaculares.
La película tuvo su remake o versión en inglés, que se estrenó sin pena ni gloria. En esta versión actúan Julia Roberts y Nicole Kidman, The Secret in their eyes, dirigida por Billy Ray y estrenada en 2015.
Es importante mencionar el símil entre la película y novela con la historia de Argentina, concretamente la situación política después del golpe militar y las secuelas independentistas y la búsqueda de justicia por las matanzas de jóvenes y familias. El secreto de sus ojos es una muestra de la herida que aún no cierra y el valor de la vida como búsqueda de reconciliación, de perdón para continuar.









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