Fabiola Morales Gasca
Hubo un día en que te pusiste en el oído ese fantasma de molusco, escuchaste el mar a través del caracol de los sueños. Entonces todos los bullicios tuvieron como fondo el mar encrespado estrellándose en el puerto más lejano del mundo. Todo se altero en ti ante ese mágico susurro. Columnas de aire revolotearon el ritmo cardiaco, corrientes oceánicas inundaron tu espíritu y lo aletargaron cantos de sirenas. Tus extremidades se transformaron en alas, tu piel fue un conjunto de escamas y tu risa se convirtió en burbujas apenas perceptibles en el agua. Feliz, dejaste de ser tú. Fuiste un pez nadando en estas historias de agua marina y letras con sal.









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