Tamsin Pickeral
Hieronymus Bosch, El Bosco (h. 1450-1516), ha quedado como uno de los artistas más personales de su época, autor de una obra plagada de animales fantásticos, paisajes surrealistas y representaciones de la maldad humana. Nacido en una familia de artistas, pasó casi toda su vida en su ciudad natal, la población neerlandesa de ’s-Hertogenbosch (de la que toma su nombre). En 1481 se casó con una mujer veinticinco años mayor que él, decisión que le fue muy favorable, ya que a su muerte era uno de los ciudadanos más ricos y respetados de ’s-Hertogenbosch. Uno de los signos de su elevada posición social fue su pertenencia a la Hermandad de Nuestra Señora, un grupo religioso conservador que le encargó sus primeras obras. El jardín de las delicias es una obra excepcional, un tríptico de grandes dimensiones donde El Bosco plasmó su visión de la vida, con el jardín del Edén a la izquierda, el infierno a la derecha y el mundo humano —un mundo de amores volubles que evoluciona hacia la depravación— en el centro. La correspondencia de perspectiva y paisaje entre los paneles izquierdo y central parece indicar una progresión hacia el pecado, mientras que el derecho, el del infierno, posee una estructura independiente, rica en representaciones de los actos más viles de la humanidad. La visión de El Bosco, intensamente fantástica, se caracteriza por su contenido moral, que la hizo muy popular en su época. Su estilo fue muy imitado, y es palmaria su influencia sobre Pieter Bruegel el Viejo. Durante el siglo XX, lo imaginativo de su obra tuvo un gran peso en el desarrollo del surrealismo.
El jardín de las delicias | óleo sobre madera| 220 x 195 cm (panel central)| 220 x 97 cm| Museo del Prado, Madrid
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Stephen Fearthing y J. F. Yvars, 1001 pinturas que hay que ver antes de morir, Grijalbo, España, 2007.









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