Gutierre Tibón
En la cumbre del Uixachtécatl, cerro cubierto de huisaches, los sacerdotes encendían el Fuego Nuevo al principio de cada “siglo” azteca. Su resplandor podía contemplarse desde México y otros lugares del Valle. El huisache, acacia espinosa silvestre, era planta útil por su corteza que se usaba para teñir; su fruto, para hacer tinta de escribir; su tronco exuda una resina semejante a la goma arábiga, el fruto verde se usaba contra la disenteria; las hojas secas reducidas a polvo, se aplicaban en emplasto para curar heridas.
La variedad Acacia farnesiana (también llamada en Europa aroma huixacbiu), alcanza en su forma de arbusto tres metros y como árbol nueve metros de altura. Se cultiva en Argelia, Provenza y otras partes del sur europeo por su importancia en la industria de la perfumería. Sus flores se dan en cabezuelas globosas y producen una sustancia aromática muy agradable, llamada aceite de acacia o de cassia, que se emplea para perfumar pomadas y polvos. Como árbol ornamental, en el clima mediterráneo, la acacia farnesiana florece de mayo a septiembre.
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Reproducido de Primacías de México y sus dávidas al mundo (México, Miguel Ángel Porrúa, 2007).









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