Fernando Sánchez Clelo
Las sirenas se convirtieron en un negocio rentable, las descubrieron inmejorables para alimentar a los leones y tigres de zoológicos y circos, cuando antes el liberarlas de las redes de los atuneros era una actividad engorrosa. Los efectos no se previeron: los felinos que antes rugían con sus fauces pestilentes a carne cruda, ahora entonaban melodías celestiales de barítonos. Embelesaban a los turistas, quienes al regresar a su país contaban el inconcebible espectáculo musical que los atraía a pesar del peligro de ser devorados, motivo por el cual presumían la prótesis de una pierna o brazo.









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