Simon Critchley
El artista Joseph Farington escribe de forma bastante anodina sobre la muerte de Burke:
“Murió de una atrofia y no sufrió mucho. Había escupido sangre y se había consumido.”
La causa probable fue una tuberculosis estomacal, y los testimonios sugieren que Burke continuó lúcido hasta el final, y que estuvieron leyendo para él durante sus últimas horas. En cambio, en sus Reflexiones sobre la Revolución Francesa, la descripción que hace Burke de la muerte de María Antonieta decididamente rezuma sentimentalismo y una ornamentada nostalgia. Burke describe a María Antonieta como la “visión más deliciosa que jamás brilló en este mundo”, que “ella parecía casi no tocar”. Burke prosigue, melodramáticamente, con un estilo típicamente tory:
“La era de la caballerosidad ha terminado; ha triunfado la de los sofistas, la de los economistas y calculadores, y la gloria de Europa se ha extinguido para siempre.”









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