Mariela Arrazola Bonilla
Gerardo Murillo Cornado, artista, narrador, filósofo, mejor conocido con el seudónimo de Dr. Atl, nació en Guadalajara, Jalisco, el 3 octubre 1875 (murió en la Ciudad de México el 15 agosto 1964).
En México la mayoría de los artistas nacidos en provincia han tenido que emigrar a la capital del país en determinado momento de su vida. Así lo hizo Gerardo Murillo. Luego de estudiar pintura en Guadalajara, ingresó a la Escuela de Bellas de Artes y por sus méritos, reconocidos desde que empezaba, el gobierno de Porfirio Díaz lo becó para estudiar arte en Europa en la primera década del siglo XX.
Allá se nutrió de ideas y técnicas representacionales y luego regresó a México, ya con el seudónimo puesto. Como también era costumbre, a su regreso comenzó a dar clases. Lo hizo en la Academia de San Carlos, donde difundió entre los jóvenes alumnos las vanguardias europeas: el neoimpresionismo y el fauvismo particularmente, además del renacentismo clásico que había visitado en su estancia en Italia.
Entre sus alumnos estaban Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Quizá por esa razón hay quienes consideran que sin Atl no habría muralismo.
Atl, además, organizaba exposiciones donde figuraban los alumnos y artistas que a su entender destacaban, en un intento por mostrar un nuevo arte que se alejara del clasicismo imperante aún en aquella época.
Transgresor, idealista, quería dar un nuevo rumbo al arte mexicano y para ello había que luchar contra el Estado mexicano. Así, su gran aportación a arte de nuestro país está primero en luchar porque los espacios expositivos fueran para mexicanos. Cuando el gobierno de Díaz organizó una exposición para conmemorar el centenario de la Independencia en la que sólo figuraban artistas españoles, Atl se rebeló. Su respuesta fue organizar una exposición con artistas mexicanos.
Fue un activo militante político durante los tiempos de la Revolución, primero con Carranza, luego con Obregón; cambiaba de bando cuando se sentía traicionado. De estas andadas lo que siempre llama la atención es que su talento le abría las puertas que su militancia política le cerraba.
Amante y observador de los volcanes, hizo de ellos su tema de representación por excelencia. Volaba en avionetas para verlos mejor; de ahí surgieron los aeropaisajes. Su tema fue el suelo mexicano, su tierra. En dicha reivindicación de lo mexicano, dentro del ámbito del arte académico quizá estuvo solo, pero lo que vendría después, la Escuela Mexicana de Pintura, no se entiende sin el esfuerzo de Atl. Inventó además la técnica de colores Atl.
Gerardo Murillo falleció en 1964 por un paro cardiaco.
Twitter: @MarielaArrazola









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