Ilse Nirvana Rodríguez Maldonado
Estás sentada en la orilla de la cama, con las luces apagadas, con el celular en las manos, llorando, sangrando, triste porque nadie te entiende, aunque ni siquiera tú entiendes qué deberían entender. Así que te acuestas, ahogándote en tu vómito de lágrimas y sangre. Esperas, nadie te recuerda, abres Tumblr y por qué no, te tomas una foto, que vean que puedes ser como ellos, tomas otra foto. Esta vez la foto es de tus múltiples moretones y de un corte en cada una de tus pálidas piernas. Lloras, no sabes qué día es, sólo quieres ser igual que ellos; te drogas y sales a la calle, recuerdas que un hombre te dio un cuadro pero no recuerdas qué pasó después. Despiertas, lo primero es revisar Tumblr, tienes que ver si tus seguidores han aumentado, tienes que ver si ya eres como ellos. Nada. Sólo un maldito seguidor más, te golpeas, te arrancas el cabello, recuerdas que él no te ama, no puedes creer que él no te ame como tú a él.
Pasan días y no recuerdas qué hiciste, “pobre de mí”, son tus palabras, pero sabes que eres la única culpable de tus desdichas, sabes que amarlo no te llevará a la gloria, sin embargo, él siempre está para ti, “¿él me ama, verdad?”, te autopreguntas y ni siquiera te respondes. Sigues en tu camino, vas a una fiesta con colegas, no recuerdas de qué son colegas pero son tus colegas. Llegas, tomas una cerveza, un porro y se la chupas a alguien; tomas una foto, tal vez con esa foto al fin puedas ser igual que ellos, tal vez así él te pueda amar. Llega alguien más, una mujer; ahora follas con una mujer; segunda foto, tercera, cuarta, quinta y sexta foto; robas un cuadro y te vas a casa.
Despiertas, abres Tumblr, tienes muchos nuevos seguidores, incluso alguien te quiere contactar para un proyecto y aceptas, quedan ese mismo día en la noche, ¡qué emoción! Llegas al lugar acordado y te fumas un porro un poco antes para poder actuar con naturalidad, para que no se den cuenta del asqueroso parásito que eres. Ni si quiera en tus doce años de instituto pudiste hacer un verdadero amigo, por eso te echaron de la universidad, quién querría a la rubia zorra y tonta, “¡qué asco!” Se hace tarde y aún no llegan, comienzas a pensar que esto es una broma así que te fumas otro para bajar tu ansiedad. Al fin llegan, los saludas, charlan un poco sobre sus vidas, se van a la parte trasera de la calle y te colocas con un buen cuadro que uno de ellos muy amablemente te regaló, te tomas tres cervezas para acelerar el efecto, todo se vuelve negro y sólo recuerdas haber subido a un vehículo con las manos atadas.
Despiertas una vez más, tienes una cadena atada a tu pie derecho, estás desnuda, no sabes dónde estás, buscas tu celular, le tienes que decir que vaya por ti, no encuentras tu celular, pánico, entras en pánico, gritas, lloras, te golpeas, te arrancas el cabello y rasgas el papel tapiz con figuras de corazones. Alguien entra, te dice que ahora eres suya, te golpea, te viola, te toma unas cuantas fotos y te deja elegir cuáles quieres que se suban a tu Tumblr. Te pones feliz, tu queridísimo Tumblr sigue ahí contigo, al parecer alguien sí te ama como tú a él. Pasan días y te percatas de algo: si te acuestas con más hombres que las demás obtienes beneficios como poder elegir las fotos y videos que se subirán a Tumblr o elegir si quieres una cadena en tu pie o la puerta cerrada, o drogarte con lo que quieras, pero lo más importante a elegir: las horas que quieres que te dejen con él, con el amor de tu vida, con tu Tumblr.
Un día mientras estás con tu queridísimo Tumblr escuchas ruidos, es la policía, tienes que huir, sabes que si te atrapan te lo quitarán, te arrebatarán al amor de tu vida y eso no puede pasar, entra un policía a tu cuarto y lo golpeas, le quitas su arma y le disparas en la cabeza, qué bien se siente, vienen más, tomas tu celular con tu Tumblr y saltas por la ventana, corres y corres por el maldito bosque, parece que no hay un fin, tratas de pedirle ayuda a tu Tumblr pero no hay señal, entras en pánico, gritas y te golpeas, sabes que no puedes vivir sin él, tratas de regresar, pero los policías te acorralan, te lo quitarán y lo sabes, no puedes permitir eso así que disparas, al mismo tiempo ellos te disparan, frío, lo que sientes es frío, estás en el suelo, el pasto se vuelve rojo, revisas tu Tumblr, ya hay señal así que tomas una foto y tratas de subirla, pero se aparta de ti, él mismo te inmoviliza y no te deja hacer nada. El amor de tu vida te ha traicionado, no puede ser que tu Tumblr te deje así, lloras, ya no puedes hacer nada, es demasiado tarde, ya sólo puedes sentir frío, sólo simples suspiros del frío de diciembre.
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El presente relato forma parte del libro El amor en los tiempos de internet, de próxima publicación por Fomento Editorial de la BUAP. El libro fue escrito por estudiantes de preparatoria de esa institución.









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