Traducción de Rosalía Genis Velázquez
Desgracia, mi gran labrador,
siéntate,
descansa,
descansemos un poco tú y yo,
me encuentras, me pruebas, me lo compruebas.
Soy tu rutina.
Mi gran teatro, mi refugio, mi hogar,
mi cava de oro,
mi porvenir, mi verdadera madre, mi horizonte.
En tu luz, en tu inmensidad, en mi horror,
me abandono.
Mi sangre
El caldo de mi sangre donde chapoteo
Es mi canto, mi lana, mis mujeres.
Sin corteza se maravilla y se extiende
me impone vidrios, granitos, fragmentos.
Me desgarra.
Vivo en las trizas, en la tos, en lo atroz, en el trance
Construye mis castillos,
En telas, en tramas, en manchas
Los ilumina.
La chica de Budapest
En la bruma tibia de un aliento joven, encontré mi lugar.
Me retiré.
Sus brazos nada pesan, se les encuentra como al agua.
Lo que está marchito desaparece delante de ella.
No queda más que sus ojos,
Hermosas esbeltas hierbas, hermosas y esbeltas flores
…..[crecen en nuestro campo.
Obstáculo tan ligero en mi pecho como te apoyas ahora,
…..[te apoyas de tal manera, que ya no estás.









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