Javier Padilla
Para mí lo sobrenatural y lo paranormal es producto de mentes simples o de gente antigua tratando de explicar el mundo a su alrededor. Esos tiempos ya pasaron, ahora entendemos y conocemos el mundo mejor que aquellas personas; hemos hecho mapas del cosmos, dominamos muchas técnicas agrarias, ya desciframos el código genético humano, conocemos los problemas que nos causan las bacterias y podemos atacarlos.
En resumen los avances del siglo XX en ciencia, tecnología y muchos más han ido eliminando la necesidad de Dios y de cualquier ser divino. Hoy las creencias son más endebles, cuando menos en cuanto a las religiones.
Todo, desde el inmenso cosmos hasta la microscópica célula son el resultado de procesos: físicos, químicos y biológicos a través de millones de años. Todo está explicado en la física, no hay necesidad de conocimientos bíblicos ni metafísicos.
La gran creación es el resultado del maravilloso azar, unido por síntesis basadas en la química, las leyes naturales y las propiedades de la física. Cada día que pasa los hechos científicos quebrantan todo lo filosófico o religioso.
Trataré de explicar de manera muy simple el suceso de la creación:
Cuatro y medio millones de años atrás la tierra era una masa de polvo cósmico y partículas espaciales, estaba muy caliente por la poca profundidad de sus mares primigenios, los poderosos vientos juntaron moléculas de la atmósfera al azar y las dejaron en el primitivo mar; las corrientes trajeron más moléculas y las juntaron con las ya existentes y en alguna parte de este antiquísimo océano el prodigio de la vida comenzó.
La primera forma organizada de vida era un protozoario; posteriormente este primitivo mar se llenó de miles de millones de protozoarios. Estos primeros organismos eran completamente independientes y autosuficientes: se movían en su mundo acuático alimentándose de incipientes bacterias y otras partículas. Estos pequeños unicelulares organismos fueron cambiando con el correr del tiempo formando diferentes grupos y familias, evolucionaron en formas más complejas y multicelulares dando origen a la vida en el joven planeta.
Alguna vez Albert Einstein, en un congreso de físicos en Viena, preguntó a sus colegas qué posibilidades tenía Dios de construir el universo. Yo en lo personal creo que ninguna, tendría que haber inventado primero las leyes que el cosmos obedecería. En el siglo XVIII, los filósofos consideraban tener todo el conocimiento humano, incluida la religión, como su campo, discutían cuestiones como si Dios es el principio de todo, pero la ciencia y las matemáticas los rebasaron y hoy vemos la enorme distancia que quedó entre Aristóteles y Kant, ya no existe la gran tradición del análisis filosófico de Dios.









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