David Baizabal
para Mayra Huerta
Se necesita ser muy observador para advertir la presencia de ciertos lectores; la población de esta especie es escasa, el contacto directo con estos individuos resulta excitante, como un safari accidental. De veras, dan ganas de fotografiarlos. En vez de estudio o biblioteca tienen o frecuentan el bibliódromo. Yo no soy bueno para ver, pero se delatan en cualquier charla, desde el café intelectual hasta el pozole familiar o las memelas amigables: hablan sin empacho de todo Shakespeare, todo Cervantes y todo Balzac; si de semióticas o hermenéuticas se trata están al tanto de los últimos chismes. Para el siguiente encuentro habrán engullido ya el Diccionario de filosofía de Abbagnano y estarán a la mitad de un tratado de estética. Es increíble la velocidad que alcanzan, ni la más alífera bestia podría superarlos.
Sé de alguien que, a falta de más libros, por falta de más dinero recorrió la mitad de su bibliódromo nuevamente; el ejemplar que lo detuvo era algún tratado de filosofía sobre el tiempo o algo así.
——
El autor es egresado del Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica de la BUAP. Ha publicado cuento, microrrelato y reseña literaria en sitios web y revistas como El Cuento en Red, Internacional Microcuentista, Crítica y otras más. Sus textos han sido publicados en antologías como El libro de los seres no imaginarios (Minibichario) (2012), Alebrije de palabras. Escritores mexicanos en breve (2013), El canto de las sirenas y otras.









No Comments