Consultario
  • Ensayo
  • Museo
  • Narrativa
  • Opinión
  • Palimsesto
  • Poesía
  • Teatro
  • Directorio
  • Tendencias
  • e-consulta
05 El poeta.
Estación Mental 0

Baudelaire, juego sin triunfos

· septiembre 20, 2019

Mario Campaña

 

Después de un arduo periodo de incubación, Baudelaire publicó en forma de plaquette, con el editor Michel Lévy (en lo que sería el comienzo de una larga y difícil relación), el “Salón de 1846”. Ese “pequeño libro” ponía de manifiesto que su voluntad, apenas advertida en el “Salón de 1845”, no era tanto ejercer de crítico de arte como proclamar una nueva estética, un pensamiento artístico que en sus mayores expresiones, en Las Flores del mal y los Pequeños poemas en prosa, le llevaría a dominar la literatura moderna. Porque la estética que fraguaba era la de lo heroico y lo maravilloso, la del heroísmo de la vida en el mundo subterráneo de las grandes ciudades.

El “Salón de 1846” es un tratado a favor de un arte que diera respuesta al presente a través de una “belleza particular, inherente a las pasiones nuevas”. Comenzaba a prescindir de una noción única, absoluta y eterna de belleza, a la que trataba de historizar introduciendo una distinción refinada:

“Todas las bellezas contienen, como todos los fenómenos posibles, algo de eterno y algo de transitorio, de absoluto y de particular. La belleza absoluta y eterna no existe, o más bien no es más que una abstracción escogida de la superficie general de las bellezas diversas. El elemento particular de cada belleza viene de las pasiones, y como nosotros tenemos nuestras pasiones particulares, nosotros tenemos nuestra belleza”.

La teoría de la dualidad de la belleza empezaba a abrir el camino para fundamentar una poética nueva: la belleza particular de la época moderna —dice Baudelaire— no está en la vida pública y oficial, en las victorias y el heroísmo político, sino en el mundo privado: “el espectáculo de la vida elegante y miles de existencias flotantes que circulan por los subterráneos de una gran ciudad —criminales y chicas de entretenimiento—, La Gazette des Tribunaux y Le Moniteur, nos prueban que sólo tenemos que abrir los ojos para conocer nuestro heroísmo”.

Como vemos, él tiene en estos años una percepción luminosa de la vida en la ciudad, que ve “llena de temas poéticos y maravillosos”: lejos todavía de los años del rencor, en este momento ascendente de su vida ve “lo maravilloso” en todas partes. “Lo maravilloso nos en vuelve y nos colma como la atmósfera; pero nosotros no lo vemos”, dice. El heroísmo de la vida moderna ocupaba entonces un espacio que nunca será abolido, pero en el “Salón de 1859” Baudelaire afinará su mirada y descubrirá en el vínculo con lo fugaz y transitorio el signo de la modernidad, la materia principal para el arte de la época. Su obra buscará entonces lo permanente en lo fugaz; no el brillo de lo maravilloso sino la incandescencia del mal, un concepto que en 1846 aún no había cristalizado en su mente.

El “Salón de 1846” demostraba que ese joven mistificador que recitaba versos luminosos y desafiantes era también un crítico de primer orden, un pensador de una lógica rigurosa e innovadora que se atrevía a reflexionar con libertad no sobre el pasado, como se acostumbraba hacer, sino sobre el presente más vivo e inmediato. El libro anunciaba en su portada la próxima aparición del poemario Las lesbianas, primera floración de las futuras Flores del mal. La simultaneidad de las dos obras —el “Salón” y Las lesbianas— nos permite pensar que en 1846, a los veinticinco años de edad, Baudelaire ya había puesto a punto su libro de versos en una primera versión, y que probablemente ésta era la tentativa de expresar en poesía la nueva estética proclamada en su ensayo crítico. Como se sabe, Las lesbianas no fue publicado en esa época: tardaría once años en aparecer, bajo el título de Las flores del mal. Sólo dos poemas vieron la luz entonces: “Don Juan en los infiernos” y “A una malabar” (éste no incluido en su obra magna), en L’Artiste, en septiembre y diciembre.

La crítica ha encontrado en algunos textos de este tiempo —en los “Consejos a los jóvenes literatos” y en el “Salón de 1846”, por ejemplo—, semejanzas y contrastes con el pensamiento de Proudhon y Fourier que atestiguan la atención intelectual que Baudelaire presta en este momento a las nuevas corrientes de la filosofía social, en particular al socialismo en sus diferentes direcciones.

——

Fragmento del libro Baudelaire ‑ Juego sin triunfos (Debate, España, 2006).

 

 

Share Tweet

admin

You Might Also Like

  • 04 Desnudo. Estación Mental

    Desnudo

  • 04 Luis Antonio de Villena. Estación Mental

    Sigfrid muere

  • 04 Pablo Neruda. Estación Mental

    Jardín de invierno

No Comments

Leave a reply Cancel reply

Recientes

  • Gorilas en Trova 0

    Tirsso Castañeda: sinapsis y revelaciones

    Abril 20, 2022 / Por Maritza Flores Hernández Rodeado de su obra, el artista plástico Tirsso Castañeda conversa sobre cómo el arte es revelación del yo interior, de ...

    On abril 21, 2022 / By admin
  • teatroprincipal_puebla
    Tinta Insomne 0

    Las calles de Puebla

    Fabiola Morales Gasca (Portada: Teatro Principal de Puebla. Tomada de https://www.mexicoescultura.com/recinto/50387/teatro-principal-de-puebla.html#prettyPhoto) Siempre he amado las calles del Centro Histórico de Puebla. El Teatro Principal fue, durante mucho tiempo, ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • picasso_blue1
    DCTS 0

    Las madres y el otoño

    Márcia Batista Ramos (Portada: Pablo Picasso, Madre e hijo, 1901. Periodo azul)   Divinos misterios trae el otoño, que derrama las hojas en tonos naranjas y amarillentos, precediendo ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • Fronteras infranqueables
    Ensayo 0

    Fronteras infranqueables

    Jorge Escamilla Udave   La experiencia de leer un libro conjuga una serie de aspectos que suelen ser reglas de oro para el lector potencial y los más ...

    On abril 20, 2022 / By admin
  • secesionenmexico
    Las malditas ciencias sociales 0

    ¿Cuántos regionalismos caben en el nacionalismo?

    Cúmulo Obseso / Aarón B. López Feldman   ¿Quién recuerda cuando la nación hace memoria? Jesús Martín-Barbero   Cuando hablamos de nacionalismo y de regionalismo hablamos de la ...

    On noviembre 20, 2020 / By admin
  • Directorio

© 2013 Solo Pine Designs, Inc. All rights reserved.