Helí Morales
Escribir sobre Barthes tiene mucho de imposible. Es intentar abrazar un ciclón para meterlo en una botella. Ni siquiera lo justifica el gesto romántico de soñar que, arrojada al mar, alguna sirena la abra y se infecte de lenguaje. La sirena, en gesto justo, exigiría, ya que el rayo del lenguaje la hubiese atravesado, leer a la letra el texto bartiano. Seguro es que pediría a gritos sus grafías.
Sin embargo, negarse el gusto y el trabajo de hacerlo es perder la oportunidad de transformarse en sirena de tinta. Sirena: aullido del lenguaje. Sí, también, personaje mítico de los mares de la literatura.
La metáfora marítima es vulgar pero tal vez no inútil. Las categorías tradicionales no aplican en los textos de Barthes. Menos aún los acatamientos científicos. Se ofrecen, entonces, los vaivenes marinos del lenguaje. Los libros, los textos del ensayista francés, tienen la forma de las olas en mares bravíos. Existe un movimiento de crecimiento, de cresta y, después, surge un estallido que produce un ruido indescifrable pero reconocible debajo de la espuma de las palabras.
Hay una indefinición de fronteras visibles por el movimiento continuo de su escribir y su decir. La diversidad de temas atraviesa la multiplicidad de espacios de saber y de tiempos de pensamiento.
Sin embargo, forzando, más bien, reescribiendo sobre la carta marítima de sus escritos, se pueden trazar algunas coordenadas leídas desde el sextante de la mirada que fija ciertos puntos luminosos en el obtuso firmamento de su transitar.
Así, tomando como referente la cuestión de la escritura, se podrían trazar tres líneas ficcionales, tres islas del archipiélago escritural, tres irrupciones textuales, tres discontinuidades tonales o, como él podría pensarlo, tres fases como aquellas de la luna en su relación con la mar.
Estas ficciones son puntuaciones que, como una lectura entre muchas, pueden proponerse a la textualidad de su pensamiento.
Existe un primer movimiento fechado en 1953 que atañe a las incursiones en la historia de los textos literarios. El género: mitología social. Textos publicados: El grado cero de la escritura y Mitológicas.
Un segundo momento combativo, sorprendente, donde, desde la trinchera estructural, arremete, garabatea, analiza y discute las configuraciones de los sistemas de modas, la semiología y, sobre todo, el lugar del autor, la obra y el texto. Su discurso base, sí, los cursos de Saussure.
Una tercera discontinuidad, una tercera heterografía, se gesta alrededor de 1970, con la escritura de Sade, Fourier, Loyola, El imperio de los signos y, principalmente, con la propuesta irreverente del placer del texto, del goce de lo indecible y del lector babélico.
Tal vez valga la pena visitarlos.









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