José Luis Benítez Armas
¿Cómo se arma una canción? ¿Primero se hace la música y luego la letra? ¿O al revés? ¿O tal vez se haga las dos cosas al mismo tiempo? La gente que escribe canciones coincide en una cosa, no hay una fórmula preestablecida para hacer canciones. Pero ¿qué pasa cuando quieres hacer canciones y no eres capaz de tocar de manera fluida un instrumento?
José Alfredo Jiménez, extraordinario cantautor popular no tocaba ningún instrumento ni sabía absolutamente nada de música ni de pautado. ¿Cómo le hizo para las decenas de canciones que logró armar? Las aprendía en letra y música de memoria, silbaba algunas partes y así se hacía entender con arreglistas y sus músicos.
El escritor Alejandro Meneses hacía letras para canciones: lo que hacía era imaginar atmósferas musicales, conceptos sonoros y se echaba a andar sobre la página en blanco. Así logró armar canciones completas, o por lo menos inspirar con sus textos otras letras, ritmos y músicas. Aunque Alejandro tenía bases musicales y conocía lo elemental de la guitarra, nunca compuso una canción entera.
Hizo varias letras íntegras, completas y hasta logró armar una ópera-rock en texto, que por desgracia nunca pudo ver la luz. También muchos de sus textos inspiraron a otros músicos a hacer canciones, tomando frases recurrentes surgidas de la pluma de Meneses, como es el caso de “A la caza de los dragones”, de Carlos Arellano.
Alejandro vivió la música desde muy joven. Y el rock de los sesenta y setenta lo sedujo y marcó. Es sabido su gusto por Jim Morrison y The Doors, pero también disfrutaba mucho de Neil Young, otro personaje singular del rock.
Gustoso del ritmo y el baile y ansioso por salirse de la moda, también visitó en los ochenta repertorios de Wang Chung, Hall & Oates, The Carrs, Bruce Springsteen, Queen, The Police, Peter Gabriel, por mencionar sólo algunos.
En castellano degustó mucho a Joan Manuel Serrat, Radio Futura, Charly García y prefería y ostentaba decirlo, a Miguel Bosé sobre Joaquín Sabina, creo yo, también con ese afán de salirse del lugar común y de lo que estaba de moda.
En la cabeza de Alejandro habitaba un ente armónico y musical que él bien nutrió durante su vida; el ritmo y la melodía formaron parte de manera muy destacada en su biografía.
La primera letra de él musicalizada la escuché del grupo de música latinoamericana Pueblos, a finales de los setenta, era una canción que se llamaba “Toca-toca el tambor”, con letra de un muy joven Alejandro Meneses y con música de Helio Huesca. Este tema por desgracia es imposible —hasta ahora— conseguirlo en la web. Sin embargo, posteriormente hizo muchas cosas más con Carlos Arellano, Abelardo Fernández, el grupo Tierra Baldía y luego de su fallecimiento cantautores como Iván García le han encontrado la melodía y el sonido a algunos de sus textos.
Alejandro dejó además muchas letras sueltas que aún esperan impacientes que algún músico les encienda la atmósfera que necesitan.
Algunas de las creaciones de Alejandro con varios músicos están circulando por el ciberespacio. En la sección MUSEO de este suplemento encontramos una muestra.









No Comments